MIGRANTES, REFUGIADOS Y DESPLAZADOS / MARICARMEN DELFÍN D.

En todo el mundo se han sucitado conflictos sociales por causas diversas ocasionando, en algunos casos, el estallamiento de guerras, con las consecuentes muerte, hambruna, enfermedades y miseria. Mucha gente busca sobrevivir huyendo del lugar en cuestión, abandonan sus ciudades y sus países, migran a donde puedan encontrar refugio y protección convirtiéndose en desplazados y refugiados. El fenómeno de la migración se da, por lo general por motivos económicos, académicos, familiares o de pareja y de forma voluntaria, los migrantes viajan solos o en grupo, con documentos legales o sin ellos, buscando mejorar su vida en otro país; puede darse temporal o definitivamente.

Los refugiados y desplazados se han visto afectados por la violencia, violaciones a los derechos humanos, vejaciones físicas y sicológicas, resultado de conflictos armados, religiosos o raciales; los desplazados permanecen en otro territorio dentro de su país, sin embargo los refugiados traspasan las fronteras conservando su nacionalidad, se les considera un factor importante en la seguridad nacional y en la política internacional como motivo de preocupación para la comunidad mundial en el siglo XXI.

En el siglo XIX (1856-1914) se dio una gran migración en masa de Europa a los Estados Unidos, como objetivo de colonización y expansión, gracias a los nuevos medios de transporte, fue libre durante muchos años pues lo único que se necesitaba era un billete de barco. EEUU tuvo que controlar la inmigración por la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa que dieron lugar a las primeras crisis de refugiados de Europa con aproximadamente cinco millones de personas, entre 1914 y 1922.

Durante miles de años la humanidad ha sufrido este fenómeno, grupos huyendo de los horrores que afectan su integridad física y emocional con la esperanza de encontrar asilo en otros territorios lejanos al suyo, donde no siempre son bien recibidos quedando en una situación vulnerable y de grandes carencias sobre todo en alimentación, salubridad, educación y el reconocimiento a su derecho de trabajo y ciudadanía. Actualmente en algunos países se les confina en campamentos o albergues de emergencia donde pueden permanecer por tiempo indefinido mientras se resuelve su situación.

No sólo los conflictos sociales son la causa, también los desastres naturales provocados por el cambio climático: inundaciones, sequías, destrucción por huracanes, con las consecuentes hambruna, epidemias y pobreza; a estos afectados se les presta menos atención por ser, en la mayoría de los casos, desplazamientos internos.

Mencionaremos una de las tantas crisis contemporáneas (2011-2015), con miles de refugiados por los conflictos bélicos de Siria, Libia, Afganistán, Irak, Somalia, Sudán y República Democrática del Congo; aunada a la incapacidad de los países en vías de desarrollo para gestionar sus poblaciones de refugiados. Pero esto no sólo es en Europa, la mayoría de los desplazados y refugiados en el mundo se encuentran en África, Asia, Oriente Medio y América Latina.

Uganda y Etiopía albergan a la mayoría de los refugiados que salieron de Sudán del Sur en 2016, se calcula que fueron unos 800,000 la mitad de ellos menores de edad. Los talibanes tomaron el control en Afganistán, en este mismo año 650,000 sirios recibieron ayuda internacional y los acogió Líbano, Jordania y Líbano, en Jordania el 10% están protegidos por la ONU.

En 2018 fuimos testigos de estas crisis con la llegada del barco de la ONG alemana Lifeline a unos 50 km de las costas de Malta, con 224 personas a bordo de diversos países como Sierra Leona, Pakistán y Sudán, buscaban refugio en algún país pero no lograron conseguido. Aglomerados en la cubierta en un espacio mínimo, expuestos a sol y agua se encontraban angustiados sin saber cual sería su situación, temían ser regresados, dijeron que preferían morir en el mar antes de eso.

La ONU decide que a partir del año 2001, el 20 de junio sea declarado el Día Mundial de los Refugiados; ahora el trabajo de la ACNUR, organismo de las Naciones Unidas para la protección de los Migrantes, es necesario más que nunca.

mcarmendelfin@hotmail.com

Imagen: Internet

Anuncios

AL ABRIGO DEL RECUERDO

Maricarmen Delfín Delgado

La neblina, suave capa aterciopelada que cae sobre nuestra humanidad envolviendo el cuerpo y el alma, pedazo de nube que baja parsimoniosa, mensajera del misterio, amiga íntima de la nostalgia. Tu aroma y tu sabor lo llevo tan adentro, lo recuerdo en las tardes de invierno cuando el sol se ausentaba durante meses y las piedras del barrio se vestían de aquel verde intenso que el musgo les regalaba.

Mi suburbio lo componían la Calzada 5 de febrero, el callejón Jesús te ampare, la calle delEscuadrón 201, la única cuadra de Nogueira seguida de Rojano, Aldama y Landero y Coss. Completado por la iglesia de San José y su desquebrajado atrio que desde hace mucho tiempo ha tenido como acompañante al mercado Alcalde y García. Ahí también se encuentra el monumento más antiguo de Xalapa (1853) que recuerda el heroísmo de los militares Ambrosio Alcalde y Antonio García con una enorme columna rodeada por pilares y gruesas cadenas, donde me mecía como divertido columpio cada vez que podía hacerlo.

Como cada tarde la campana recordaba la inevitable cita con el Santísimo, nuestro compromiso diario de asistir a misa de seis, sorteando el andar entre el empedrado resbaloso y húmedo que abarcaba todo el casi todo el perímetro anterior, con sus palmeras ubicadas en la esquina de Alcalde y García con Nogueira y otras más ya muy cerca de la iglesia, que nos saludaban con sus manos de escuálidas hojas movidas por el rocío invernal.

Ya de regreso a casa mi abuela y yo, pasábamos a la tienda de don Nereo donde se podía comprar todo un universo de productos y enseres necesarios para satisfacer las necesidades básicas de aquella época (años sesenta), como veladoras para el altar de los santos, cuerdas y bolsas de ixtle, cerillos, manteca, galletas de animalitos y con copete color de arcoíris envasadas en enormes bolsa de cartón delgado del tamaño de un bulto de cemento; maíz, frijol, arroz, panelas, especias diversas y demás semillas resguardadas en costales formados a la entrada de la miscelánea, porque eso era, ahí se encontraba de todo.

Recuerdo pararme frente al mostrador con piel de lámina pintado de rojo carmesí o a veces de verde bandera donde el baile constante de las monedas la tatuaban con abolladuras; a un lado brillaban dentro del enorme frasco los chiles curtidos en vinagre ganándose un espacio entre las rodajas de cebolla y zanahoria. Desde mi posición podía ver los enormes estantes de madera donde formados como un gran ejército, se asomaban las latas de leche condensada y azucarada, de chocolate Express vitaminado o Milo, focos, botellas de aceite de olivo, tarros de mayonesa, mermeladas y conservas. A un costado las escobas de palma, cepillos de raíz, jergas, escobetas y estropajos acompañados de los detergentes e insecticidas.

Los señores, y también alguna señora, pedían sus cigarros “Delicados”, “Alitas”, “Carmelitas” y los famosos “Faros”, todos sin filtro y de papel arroz como decía la publicidad. No podían faltar los refrescos, las cervezas y el aguardiente; la pomada milagrosa que aliviaba desde un raspón hasta algún hueso roto, los morrales para el mandado y el recaudo colgados en ganchos de metal como trapecistas dando giros con el aire de otoño. Eran muchas las cosas que ahí se vendían y que escapan a mi memoria, pero lo que sí está presente en mí son los cucuruchos de papel periódico en los que despachaban los huevos, los granos y lo que se pudiera contener en esa pirámide cónica; también el pan, las galletas, las pastas y todo lo comestible se envolvía en hojas de papel de estraza enrolladas en las puntas formando un molote, algo parecido a una gran empanada.

A una media cuadra aparecía imponente el cuartel “Heriberto Jara Corona”   conocido como de San José, con sus enormes puertas siempre abiertas mostrando su amplio patio central donde se resguardaba el 21° Batallón de Infantería del Ejército Mexicano. Todos los días a las seis de la mañana rendían los honores a la bandera, marchaban y entrenaban cotidianamente pues la rutina en la ciudad en aquella época era de paz y tranquilidad para los xalapeños.

El mercado es referente importante en la vida de los vecinos de algún barrio y el Alcalde y García no es la excepción, me emociona mencionarlo como parte de los recuerdos de la infancia que seguramente comparto con otras personas del rumbo; su arquitectura sencilla con el techo alto y dos pórticos que antecedían a las enormes puertas fabricadas con barrotes de madera, albergaban a la señora que en un espacio de medio metro de ancho adaptó una barra donde nos preparaba los espumosos chocomiles, además vendía todo tipo de dulces tradicionales como merengues, higos y naranjas cristalizadas, duquesas y cocadas. Vitroleros con agua de horchata, tepache y de tamarindo provocando con su redondez el antojo de la clientela.

Si nos sobraban algunas monedas podíamos comprar una sorpresa de veinte centavos, que eran pequeños juguetes dentro de una bolsa de papel. Había un expendio igual en otra entrada al mercado. Los papalotes y palomas colgaban en las tiendas situadas fuera del mercado, revoloteaban al son del viento de octubre esperando ser elevados.

En el primer local del pasillo exterior del mercado se encontraba la panadería de doña Esperanza, donde desde muy temprano consentía a todos los vecinos con el delicioso, aromático y tradicional pan que se horneaba muy cerca, en un famoso negocio de la calle Xalapeños Ilustres. En aquellos años el pan era cocido en la madrugada, los panaderos  empezaban a hacerlo en las primeras horas del día para  poder distribuirlo entre seis y siete de la mañana y disfrutar en el desayuno las piezas recién salidas del horno.

La ñapa o pilón era una forma de agradecimiento por parte de los comerciantes a sus clientes, si se compraba una cantidad considerable de algún producto el vendedor regalaba una pequeña porción. En la panadería al comprar más de diez piezas te daban otra de pilón, cada una costaba diez centavos. Me encantaban las “camelias” y los “laureles” con nata.

Desde aquellos años hasta el día de hoy, las nieves de guanábana, de mamey o limón deleitan a los que caminan por la calle Justo Sierra casi llegando al Jardín de Niños “Enrique Pestalozzi”, su creador sigue parado ahí con su carro y el mismo delicioso sabor, con su cara seria y su figura delgada, con los años reflejados en su rostro pero fiel al compromiso asumido hace más de sesenta años. Cuando paso por ahí, no pierdo la oportunidad del comerme un delicioso barquillo con la nieve que desde pequeña me deleitaba al salir del kínder y sentir la nostalgia que se percibe al abrigo del recuerdo.

ROSTROS SABIOS Y CORAZONES FIRMES / Maricarmen Delfín

El cincel ideal para esculpir a la humanidad como una bella obra de arte es la educación, es el agua que riega el surco de la inteligencia, en el cual se aloja la semilla de la sabiduría esperando germinar para nutrir las venas portadoras de la sangre nueva responsable de colorear el cuerpo de la sociedad.

En nuestro país este concepto ha sido valorado desde nuestras raíces prehispánicas en su justa medida, los pueblos de Mesoamérica estaban conscientes de la importancia que merecía la formación de sus niños y jóvenes para alcanzar una sociedad exitosa en todos sus aspectos. Como hasta nuestros días, las diferencias y  las clases sociales determinaban cómo se educaría cada sector por lo que había escuelas para las clases altas y para los sectores populares, diferenciando también la formación de los hombres y de las mujeres.

Todos los niños asistían a las escuelas, la enseñanza era un derecho y una obligación comunal reforzada por sus creencias religiosas; los niños iban a trabajar y también iban a educarse. La función principal de la escuela era el culto a los dioses con aspectos prácticos y mundanos, el canto y la danza eran consideradas actividades elevadas de adoración religiosa. La transmisión de la historia era también un aspecto importante en su formación.

El Calmécac era la escuela para la nobleza, donde se les enseñaba historia, astronomía, música, filosofía, religión, la medición del tiempo, higiene, economía y funciones de gobierno, pero principalmente valores morales y disciplina ya que era el sector de la sociedad destinado a gobernar; a estas escuelas asistían los hijos de  los gobernantes, senadores, jueces, sacerdotes, maestros y guerreros.

El Ichpochcalli era la escuela para las mujeres de clase noble que aspiraban a convertirse en sacerdotisas; a los cuarenta días de nacidas eran ofrecidas a los dioses por medio de los sacerdotes, después se les devolvían a los padres para su crianza hasta los ocho años y a partir de esta edad regresaban al templo para convertirse en sacerdotisas.

Telpochcalli era la escuela para el pueblo, ubicadas en cada uno de los calpullis o barrios, donde asistían los hijos de los plebeyos (los Macehualtzin) a  educarse para servir a su pueblo y a la nobleza, además aprendían diversas habilidades para la guerra principalmente, los niños desde muy pequeños participaban en combates. Los padres heredaban a los hijos el conocimiento de los oficios y profesiones exigiendo el estricto  desempeño.

Las mujeres prehispánicas eran educadas por sus madres en la casa, sobre las labores domésticas y los valores morales apoyadas en el Huehuehtlatolli o libro delos Testimonios de la Antigua Palabra. Además podían asistir a las Cuacallis, escuelas mixtas especializadas en la enseñanza de canto y baile para el culto religioso, entre otras actividades.

El temachtiani o maestro náhuatl, contaba con dos atributos principales: por una parte “hacer que los alumnos tomen un rostro, lo conozcan, lo desarrollen y lo hagan sabio”, y por otra “humanizando el querer de la gente  haciendo fuertes los corazones”; esta era su misión dentro del mundo indígena: dar sabiduría a los rostros ajenos para que se vuelvan cuerdos y cuidadosos.

Esta era la filosofía de  la educación prehispánica náhuatl,  que se recoge de manera explícita en un texto de fray Andrés de Olmos: “Comenzaban a enseñarles: cómo han de vivir, cómo han de obedecer a las personas, cómo han de respetarlas, cómo deben de entregarse a lo conveniente, lo recto, y cómo han de evitar lo no conveniente, lo no recto, huyendo con fuerza de la perversión y la avidez.

Todos allí recibían con insistencia: la acción que da sabiduría a los rostros ajenos (la educación), la prudencia y la cordura”.

En este texto se aprecia claramente el objetivo de la educación indígena, con un concepto fundamentalmente moralista encaminado a formar hombres y mujeres con valores morales y además exaltando las virtudes como ciudadanos productivos y responsables, desempeñando con dignidad el papel que les tocaba dentro de su sociedad.

Otro texto nos habla sobre los artesanos: “El amantécatl, artista de las plumas, nada le falta, es dueño de un rostro y un corazón”.

Sobre los comerciantes:

“Un rostro que sabe hacer que las cosas se logren…y un corazón recto, un corazón respetuoso de Dios”.

 Y sobre el hombre maduro como máximo ideal en su cultura: “Un corazón firme como la piedra, resistente como el tronco de un árbol; un rostro sabio, ser dueño de un rostro y un corazón.”

Fray Bernardino de Sahagún recopiló varios textos donde detalla  la formación de los jóvenes, explicando lo que se les educaba y como se formaba en ellos el concepto de  “rostro y corazón”. Un fragmento del Códice florentino describe la enseñanza desde las labores más sencillas como recoger leña, ir a buscar puntas de maguey, barrer, limpiar entre otras actividades, para fomentar en los estudiantes el sentido de obligación y de responsabilidad dando una voluntad firme a sus corazones.

El mismo texto describe la formación de los “rostros sabios” con la instrucción intelectual: “Se les enseñaban cuidadosamente los cantares, los que llamaban cantos divinos; se valían para esto de las pinturas de los códices. Les enseñaban también la cuenta de los días, el libro de los sueños y el libro de los años (los anales)”.

Finalmente tomaremos un pequeño fragmento del Huehuehtlatolli, recopilado porfray Andrés de Olmos: “Cuando han comido comienzan a enseñarles: a unos cómo usar las armas a otros cómo cazar, cómo hacer cautivos en la guerra, cómo han de tirar la cerbatana, o a arrojar la piedra.Todos aprendían a usar el escudo, la macana,

cómo lanzar el dardo y la flecha mediante la tiradera y el arco. También cómo se caza con la red y cómo se caza con cordeles. Otros eran enseñados en las variadas artes…”

He querido citar textualmente porque considero el contenido original de suma belleza como la palabra viva que nos convida a sentir aquella filosofía, que fue parte fundamental en la formación de nuestras raíces, mostrando el concepto que estos pueblos tenían acerca de la educación basada en valores y estricta enseñanza de su cultura. Parte importante de esta estructura eran los maestros, responsables del buen funcionamiento de tan bien estructurado sistema educativo prehispánico, pues debían ser estrictos y firmes en sus convicciones, formadores en valores y conocimientos.

En la época actual el maestro sigue siendo una figura importante en la vida de los estudiantes, desde el preescolar hasta el nivel profesional, de él depende el futuro de sus alumnos a la par de la formación en el hogar. Todos tenemos en el recuerdo a los maestros que influyeron en nuestra vida en la etapa escolar, algunos de manera positiva y otros no tanto pero siempre aportando algo para nuestra formación. El magisterio es una profesión noble cuando se ejerce con vocación y amor, entregando el corazón en cada letra y el alma en cada sesión, tomando el papel de los padres cuando se requiere, ofreciendo su amistad cuando la necesitamos.

! Muchas felicidades a los responsables de los rostros sabios y los corazones firmes!

ARROYO CONSOLAPA

Hoy tus aguas reposan en la calma donde otrora brioso fluías, tu rugido ahora es manso murmullo que acompaña a la cigarra, pero mis pies te reconocen y sigues refrescando mi andar como en aquellos tiempos.

Foto: Arroyo Consolapa en Coatepec (Pueblo Mágico), Veracruz, Mex. Maricarmen Delfín Delgado

MI ENCUENTRO

Amanecer en el camino bajo la inmensidad del Universo a la par de tu nacimiento astro rey, con la reflexión como acompañante, acertada consejera, viajo con el aire envuelta en alas de doradas nubes, recorro la distancia cuan larga ruta de andorinas; figuras apostadas a los costados me miran silenciosas y apresuradas intentan decirme adiós.

mcarmendelfin@hotmail.com

Foto: Maricarmen Delfín Delgado.

¡FELICIDADES!

Un año más en la colección del álbum de la vida, un ciclo que termina y otro por empezar, proyectos nuevos o tal vez los mismos planes, lo importante es seguir aquí con el optimismo, la perseverancia y la fortaleza que nos mantiene y lleva hacia adelante en el sendero de la vida. En este andar no estamos solos, por fortuna vamos de la mano de seres positivos, empáticos, hermanos en el quehacer poético y literario, orfebres de la palabra convertida en bella joya, amantes del sentimiento plasmado en la tinta.

Revista Los escribas recopila el trabajo de estos creadores en sus páginas virtuales abiertas a todas las colaboraciones, difunde la cultura y la ciencia para el deleite de sus seguidores, y sobre todo, para fortalecer los lazos de amistad y compañerismo en nuestra comunidad cibernética.

Sincero agradecimiento y fraternal abrazo a nuestros lectores y colaboradores, sin ustedes no sería posible esta publicación, esperando que el año que pronto nacerá sea de lo mejor para todos.

¡Felicidades amigos!

Los editores

Alberto y Maricarmen

Foto: Internet

NUESTRO CANTO

El himno, canto poético que representa y ensalza a un país, refleja las raíces, el tesón y la esencia moral de un pueblo, debe sonar con tono solemne y penetrar hasta lo más profundo dela conciencia logrando la identificación. En nuestro país se registró el primer himno en 1821 al terminar la Guerra de Independencia, compuesto por José Torrescano y haciendo honor a Agustín Iturbide. En 1922 José María Garmendia escribe una obra también dedicada al mismo emperador que sustituyó al himno anterior, al llegar el gobierno republicano fue desechado.

A lo largo del siglo XIX desfilaron muchos otros cantos con la intención de ser el himno oficial, la turbulenta situación del país no permitía la estabilidad política y social lo que hacía necesario un canto patriótico que unificara y creara una conciencia de unidad nacional, entonces el presidente Antonio López de Santa Anna lanza la convocatoria para la composición del definitivo himno nacional, a ésta sólo respondieron poetas y músicos extranjeros.

El12 de noviembre de 1853 el licenciado Santa Anna lanza la última convocatoria que consistía en dos partes, una para la creación de la letra, y la segunda parte para la composición de la música después de haber elegido la letra ganadora. Fueron presentados trabajos de veintiséis poetas, los versos ganadores fueron los del poeta y dramaturgo Francisco González Bocanegra.

Al regresar Santa Anna a México  para ocupar la presidencia por onceava ocasión, invitó al músico español Jaime Nunó, quien vivía en Cuba, para dirigir las bandas militares lo que aceptó y llegó a México en 1854 justo cuando se abría la convocatoria para la parte musical del himno, su partitura resultó ganadora.

El Himno Nacional Mexicano fue estrenado el 15 de septiembre de 1854 en el Teatro Santa Anna, pero esta presentación fue descartada como oficial porque el presidente Santa Anna no estuvo presente en el acto, siendo interpretado al año siguiente el 16 de septiembre.

En 1855 este presidente fue derrocado por los liberales tomando el poder Juan Nepomuceno Álvarez quien ordenó suprimir los coros IV y VII donde se hacían honores a Santa Anna e Iturbide. Los gobernantes posteriores ignoraron el Himno Nacional, siendo hasta el periodo de don Porfirio Díaz cuando se volvió a ser tocado en actos oficiales. Al paso de ese periodo las diez estrofas originales sufrieron modificaciones y omisiones. En 1943 el presidente Manuel Ávila Camacho lo limitó a cuatro estrofas (I,V,VI,X), haciendo oficial su interpretación en todas las escuelas públicas y privadas del país.

En 1910, para los festejos del centenario de la Independencia, en vez del tradicional “Mexicanos al grito de guerra”, la estrofa final decía:

Pero nunca ese grito de guerra,

Entre hermanos repita el cañón,                       

Solo cante, ya libre, la Tierra,

Su himno santo de paz y de unión.

Las estrofas suprimidas referentes a Santa Anna e Iturbide:

Del guerrero inmortal de Zempoala 
te defienda la espada terrible, 
y sostiene su brazo invencible 
tu sagrado pendón tricolor;

El será el feliz mexicano 
en la paz y en la guerra el caudillo,
porque él supo sus armas de brillo
circundar en los campos de honor. 

Foto: Internet

LA NOVELA REVOLUCIONARIA

Nuestro país vivió una etapa de luchas armadas de 1910 a 1920 aproximadamente, aunque no existe un consenso sobre cuándo terminó el proceso revolucionario. Algunos historiadores lo sitúan en el año de 1917 con la proclamación de la Constitución Mexicana, otros en 1920 con la presidencia de Adolfo de la Huerta,y algunos más en 1924 con la de Plutarco Elías Calles. Incluso hay fuentes que aseguran que el proceso se extendió hasta el año 1940.

Mientras en el campo de batalla se derramaba la sangre en cruentos enfrentamientos por el ideal de un proyecto de nación donde tuvieran cabida los sectores más desprotegidos de la población, otros hombres también aportaban a esta lucha con su pluma para dejar una huella de las vivencias, de los sufrimientos, de las costumbres y hasta del lenguaje, de quienes protagonizaron el movimiento revolucionario.

Con narraciones tan descriptivas que retratan aspectos sociológicos que a la historia se le escaparon, como la marcada división de las clases sociales,los padecimientos cotidianos de los soldados, el papel de las mujeres que los seguían fielmente para atenderlos, los miedos de los civiles enlistados en las filas sin saber disparar un arma o las largas jornadas levantando y sepultando cadáveres. Gracias a estos testimonios nació el género literario de la “Novela Revolucionaria”.

Esta poderosa narrativa se construye a partir de hechos reales mezclados con la ficción, donde cada autor imprimió su sello particular según su percepción del dolor, del odio, de la esperanza, de la solidaridad, con retratos violentos y descripciones ordinarias, que antes no habían sido tocados por la literatura, dando voz a los sectores populares humillados por el poder de las clases altas, dejando como legado un nuevo género literario.

Dignos representantes de la novela revolucionaria son Francisco L.Urquizo, Martín Luis Guzmán, Gregorio López y Fuentes, José Vasconcelos y Mariano Azuela entre los más destacados.

Mariano Azuela(1873-1952) fue médico cirujano, crítico literario y escritor, incursionó en el teatro, el cuento, el ensayo crítico y la novela. Se le conocen 25 obras entre las cuales sobresalen: Mala yerba, Las moscas, La malhora, La Luciérnaga, Esa sangre y Los de Abajo, ésta última es un ícono de la Novela Revolucionaria.

Francisco L.Urquizo (1891-1969) fue militar revolucionario, escritor e historiador, articulista en importantes periódicos de México, principal autor  de este género con Mar Mediterráneo la cual escribió en el exilio, para Salvador Novo es la mejor novela revolucionaria que se haya escrito con miles de ejemplares vendidos en el país. Urquizo nos dejó una producción de 34 obras conocidas además de sus ensayos periodísticos.

Martín Luis Guzmán (1887-1976), periodista, diplomático, intelectual y literato; primer titular de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua (Silla XIII). Sus obras de corte revolucionario más destacadas son El águila y la serpiente basada en las luchas civiles de México, y La sombra del caudillo, análisis de la crisis política mexicana. Nos legó cinco obras más de gran importancia.

Gregorio López y Fuentes (1895-1966), incursionó como periodista y escritor con novela, poesía y crónica de la Revolución Mexicana desde la edad de 15 años, más tarde empezó a escribir para el periódico El Universal con el seudónimo “Tulio F. Peseenz”. Su obra de corte revolucionario ganadora del Premio Nacional de Literatura es El indio, traducida al idioma inglés en 1937. Cuenta con 9 obras publicadas.

José Vasconcelos (1882-1959) fue abogado, educador, político, escritor, diplomático y filósofo.Con obras donde describe el porfiriato y el proceso revolucionario. Fue el primer Secretario de Educación Pública del país, rector de la Universidad Nacional de México, Doctor Honoris Causa nombrado por México y varias naciones latinoamericanas, miembro del Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de la Lengua (Silla V). En su obra autobiográfica Ulises Criollo, ubicada en la época revolucionaria, Vasconcelos da a conocer las relaciones fundamentales entre el gobierno y los ejércitos revolucionarios, donde entrelaza sus recuerdos personales con aspectos poco conocidos de la Revolución Mexicana haciendo una crítica al movimiento y a sus figuras principales.

mcarmendelfin@hotmail.com

En la foto: José Vasconcelos con José L. Urquidi, Rafael Zubirán y Peredo. Tomada de Internet

metro

OCTÓPODO

En la intimidad de tu oceánico nido danzas llevado por remolinos de sal,

miras sigiloso dispuesto a dar uno y mil abrazos de coral

entre burbujas flotas, acaricias, en lo profundo pareces volar.

Azul de agua, azul de cielo, tu escenario no parece variar

luciendo al viento tus apéndices flotas,

por fín mis crayolas los pudieron colorear.

Foto:  Maricarmen Delfín. Globos con forma de pulpo captados en el cielo del puerto de Veracruz, México.

EL NIDO DEL ARTE

Con el nombre de Academia de las Tres Nobles Artes de San Carlos: arquitectura, pintura y escultura de la Nueva España se instituyó un 4 de noviembre de 1781 la Academia de San Carlos en honor al rey Carlos III, para festejar su santo. Es la primera escuela de arte en el continente americano y empezó a trabajar en la Antigua Casa de Moneda, diez años después se estableció en la calle de Academia en el edificio donde funcionó el Hospital del Amor de Dios. Las primeras clases fueron impartidas por el grabador, pintor y tallador español Jerónimo Antonio Gil, quien era administrador de la Casa de Moneda, posteriormente llegaron de España maestros de la Academia de San Fernando, entre ellos Manuel Tolsá.

El objetivo primordial de la Academia era capacitar y educar a los “naturales” o  indígenas de la Nueva España, con modelos de enseñanza franceses, españoles e ingleses que los docentes ibéricos trabajaron con gran influencia produciendo obras representativas de los siglos XVII y XIX, su popularidad fue tanta que alcanzó una matrícula de más de cuatrocientos alumnos compuesta por mexicanos y  de otros países. Permaneció cerrada de 1821 a 1824, después de reabierta fue decayendo hasta que el presidente Antonio López de Santa Anna la rescató y le dio impulso; fue incorporada a la UNM en 1910. En 1912 el arquitecto Antonio Rivas Mercado diseñó la bóveda de hierro y cristal que hermosamente cubre el patio.

Desde su creación ha sido cuna de grandes y reconocidos artistas nacionales y extranjeros, como proveedora de importantes obras que hoy adornan edificios y museos, con trabajos arquitectónicos que son íconos de la ciudad de México, con corrientes artísticas innovadoras que influyeron en el mundo como el muralismo.

En 1929 Diego Rivera fue su director, quien sólo permaneció un año en el cargo pues propuso un plan de estudios polémico. En 1930 se declara la autonomía a la Universidad y la Academia se dividió en Escuela Nacional de Arquitectura, trasladada en 1933 a Ciudad Universitaria, y Escuela Central de Artes Plásticas, posteriormente Escuela Nacional de Artes Plásticas.

En 1959 se implementan como carreras la pintura, la escultura, grabado y dibujo, obteniendo sus egresados el título de profesionales en la materia; a partir de los años setenta se implementan como licenciaturas: Artes Visuales (pintura, escultura y grabado), Diseño Gráfico y Comunicación Gráfica (dibujo publicitario), sustituyendo a las anteriores. Actualmente ofrece, además de las licenciaturas, talleres y posgrados presenciales y en línea.

Desde su fundación hasta nuestros días, es la responsable de gran parte del acervo cultural de los mexicanos con artistas que han marcado un parteaguas en el mundo del arte como Diego Rivera, José Clemente Orozco, Rufino Tamayo, Manuel Felguérez, Francisco Eppens, por citar algunos pues la lista de genios mexicanos es extensa.

Hoy a sus 237 años, sigue con sus puertas abiertas para recibir a todos amantes de la cultura que buscan acrecentar sus conocimientos y enriquecer el alma con la esencia impregnada en los muros que durante tantos años han albergado a miles de creadores, sus obras y su espíritu artístico. Sin dudarlo, fue y será el nido del arte.

mcarmendelfin@hotmail.com

Foto: Internet

XANTOLO, CELEBRANDO A NUESTROS MUERTOS.

En México nos llena de orgullo seguir las tradiciones en todas las épocas del año como símbolo de identidad con los nuestros y ante los ojos del mundo para distinguirnos como un pueblo que ha sabido conservar y enaltecer sus raíces, sobreviviendo al sincretismo cultural producto de la invasión española de la que fueron víctimas nuestros antepasados.

El Día de Muertos o Fieles Difuntos es una tradición de origen prehispánico que se lleva a cabo el 2 de noviembre pero se une desde el día 1 a la celebración católica de Todos los Santos, para la cual nos preparamos días antes de esta fecha con el colorido y artístico papel picado, la flor de muerto o Cempoalxóchitl, las velas o veladoras, las canastas con sus ricitos de papel china y otros complementos que acompañarán a las frutas y alimentos típicos para esperar pacientes a los espíritus que cada año llegan del inframundo en estos días.

Una de las ceremonias propias de esta fecha es el Xantolo o Fiesta de las Ánimas, que se lleva a cabo en la región de las huastecas veracruzana, hidalguense y potosina, de origen prehispánico pero con influencia de otras culturas. Para los huastecos la esencia de sus muertos está presente, para ellos el espíritu disfruta del olor y el sabor de las flores, las frutas, la comida y las bebidas, así también disfrutan al percibir  la luz de las velas  y  la música, que les recuerdan los momentos vividos aquí, reforzando la idea de que el cuerpo se va a la tierra pero el alma se queda en este mundo. Consiste en un baile realizado por los habitantes de la población acompañados por las notas del violín clásico de estas regiones, donde las mujeres se disfrazan con atuendos masculinos y los hombres con atuendos femeninos complementados por máscaras de personajes míticos y carnavalescos.

La UNESCO nombró en 2003 Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad a la celebración tradicional mexicana de Día de Muertos, por considerarla una de las representaciones más relevantes del patrimonio vivo de México y del mundo, así como una de las expresiones culturales más antiguas y de mayor fuerza entre el pueblo.

Además de Xantolo, en nuestro país se recuerdan, de una manera especial, a los seres queridos fallecidos con la idea de que están ausentes por un tiempo pero regresan en determinados momentos para convivir en este mundo, especialmente en el mes de noviembre. Esta costumbre es herencia de los pueblos prehispánicos volviéndose festividad con el sincretismo español donde se impuso el catolicismo.

En Veracruz se sigue esta antigua tradición en todo el estado pero hay lugares emblemáticos donde puede apreciarse el esmero y amor a sus creencias, como Tempoal, Tantoyuca, Pánuco y el El Higo, con el Xantolo; en Xalapa  el festival de Mictlán con recorridos nocturnos a los panteones, exhibición y concursos de altares y Catrinas, y representaciones teatrales alusivas a la fecha. La Cantada en Naolinco, recorridos y exposiciones en los pueblos mágicos de Xico y Coatepec, por citar algunos.

Pues a celebrar gustosos a nuestros muertos

con alimentos, bebidas y mucha emoción

que cuando nos toque el momento incierto

llegaremos ya huesudos pero contentos

buscando en los altares lo que marca esta tradición.

 

mcarmendelfin@hotmial.com

 

PINTANDO LETRAS, ESCRIBIENDO COLORES.

Muluk Uaxac Ben

Artista visual plástica de Naucalpan, México, ha incursionado desde hace 19 años en la pintura, escultura, instalación y poesía; con una participación en más de 50 exposiciones individuales y colectivas, obtuvo el primer lugar de trayectoria artística Naucalpan Joven 2005. Su primera muestra individual fue en 2006, en 2009 formó parte de la Fundación Cultural Pascual.

Se ha desempeñado como profesora de cerámica para adultos mayores, profesora de artes plásticas para niños Dawn con la Fundación CEDAC A.C., profesora de dibujo y pintura para niños indígenas seris en Sonora, igualmente para niños lacandones en Chiapas. Ha impartido diversos talleres en el Foro Social Mundial en el zócalo de CDMX; en 2010 donó parte de su obra a la Casa de Cultura de Cd. Juárez, Chihuahua.

En su obra literaria destacan los Ensambles Poéticos Multidisciplinarios: Nocturno amanecer, Luna roja y Tierra Jade; su trabajo mas reciente es Índigo Sonoro donde interactúan la música, la danza y el body paint.

La noche la noche la noche

Acercándose está el mar de tu cuerpo
tu boca
tu aliento
tu piel
la sangre hierve y se evapora como lava ardiente
en el desierto de tu voz
navegas en mis órbitas
enciendes las llamas de la carne
el fuego de la luz lunar
cubre el cuerpo los cuerpos
piel a piel en la profundidad

Muluk uaxac ben

En Tlapacoyan Veracruz, México, se llevó a cabo la Primera Galería Internacional de Arte y Cultura 2018 del 12 al 15 de octubre , donde participaron escritores con prosa, cuento y poesía, artistas visuales y dedicados al canto y a la música. Dentro de las actividades se dieron talleres con estas disciplinas a alumnos de escuelas de los tres niveles, con resultados inesperados, chicos con habilidades sorprendentes y mucho talento plasmaron su trabajo en cada hoja y en cada lienzo demostrando que todos  poseemos la sensibilidad necesaria para incursionar en cualquier disciplina artística.

Una de las actividades que desarrollamos fue impartir un taller de literatura a chicos de la Escuela Preparatoria  de Tlapacoyan (ESBATLA), con teoría y mucha práctica para finalizar con un ejercicio de creatividad y mucha imaginación, los muchachos plasmaron mediante la narrativa una historia creada a partir de la observación de una bella pintura de Muluk llamada El camino que recorro para llegar a tu corazón, aplicando lo aprendido en durante la mañana.

Son 19 trabajos con mucha calidad: prosa, cuento y poesía, exhibidos con la obra visual de los participantes de los planteles educativos, en la Galería Internacional montado en el parque central de la población. ¡Felicidades!

mcarmendelfin@hotmail.com

Foto: de Alberto Calderón.  Maricarmen Delfín y Muluk.

ALFRED NOBEL, SUS LETRAS EXPLOSIVAS

El 21 de octubre es el día en que el inventor, químico, ingeniero y poeta Alfred Bernhard Nobel nació en el año de 1833, en Estocolmo, Suecia. También fue empresario dedicado a la producción de hierro y acero con los cuales fabricaba cañones y armamento. Desde muy pequeño fue educado esmeradamente en las ciencias y humanidades en el seno de una familia de ingenieros; desde muy joven dedicó mucho tiempo a la investigación y experimentación con explosivos creando una materia plástica llamada dinamita (1867) e inventó el detonador especial para dicho explosivo reduciendo el riesgo de graves accidentes al trabajar con ella.

Con un total de 355 patentes registradas dedicó toda su vida al estudio y la investigación de la ciencia, tal vez por esta razón nunca se casó ni tuvo hijos, sólo se sabe de dos relaciones formales que no llegaron a concretarse en matrimonio. Hablaba cinco idiomas: sueco, ruso, alemán, inglés y francés. Además tenía habilidades literarias, escribía poesía en idioma inglés y prosa. Gran académico estudioso de la filosofía dejó muchas notas acerca de esta disciplina en un libro negro que se encontró entre sus pertenencias, ahí menciona que la ciencia se basa en la observación de similitudes y disimilitudes.

Autor de una obra de teatro polémica publicada después de su muerte, que causó disgusto en gran parte de los sectores conservadores de su época por considerarla en contra del clero, quienes se encargaron de que la obra no saliera a la luz destruyendo casi todos sus ejemplares, excepto uno editado en sueco-esparanto, que se resguardó celosamente y actualmente ha sido editado y traducido a distintos idiomas.

Némesis es el nombre de la obra que causó tanto escándalo, narra la historia de la vida real de la duquesa Beatrice Cenci quien vivió una turbia historia de incesto y violaciones con su padre, ella fue ejecutada en 1559. El contenido de los diálogos es sumamente crítico de la posición de la iglesia, sus prácticas y encubrimientos, lo que condenó a la obra a desaparecer en la hoguera por órdenes del arzobispo luterano sueco Nathan Soderblom, quien irónicamente recibió el Premio Nobel de la Paz en 1930, pero afortunadamente no logró desaparecer este trabajo literario que sobrevivió a los embates del tiempo y el rechazo.

Nobel muere solo en su residencia de San Remo, Italia, el 10 de diciembre de 1896 a causa de un derrame cerebral. Antes deja establecido en su testamento el destino final de su gran fortuna, mencionan los biógrafos que fue para aliviar el peso en su conciencia por haber inventado explosivos y decide donarlo para premiar a los hombres y mujeres dedicados a servir a la humanidad.

 Testamento de Alfred Bernhard Nobel 

“El que suscribe, Alfred Bernhard Nobel, declaro por este medio tras profunda reflexión, que mi última voluntad respecto a los bienes que puedo legar tras mi muerte es la siguiente:

Se dispondrá como sigue de todo el remanente de la fortuna realizable que deje al morir: el capital, realizado en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyo interés se distribuirá anualmente como recompensa a los que, durante el año anterior, hubieran prestado a la humanidad los mayores servicios. El total se dividirá en cinco partes iguales, que se concederán: una a quien, en el ramo de las Ciencias Físicas, haya hecho el descubrimiento o invento más importante; otra a quien lo haya hecho en Química o introducido en ella el mejor perfeccionamiento; la tercera al autor del más importante descubrimiento en Fisiología o Medicina; la cuarta al que haya producido la obra literaria más notable en el sentido del idealismo; por último, la quinta parte a quien haya laborado más y mejor en la obra de la fraternidad de los pueblos, a favor de la supresión o reducción de los ejércitos permanentes, y en pro de la formación y propagación de Congresos por la Paz.

Los premios de Física y Química serán otorgados por la Academia de Ciencias sueca; los de Fisiología o Medicina por el Instituto Carolino de Estocolmo; los de Literatura por la Academia de Estocolmo y el de la obra por la Paz por una comisión de cinco personas que elegirá el Storthing (Parlamento) noruego. Es mi voluntad expresa que en la concesión de los premios no se tenga en cuenta la nacionalidad, de manera que los obtengan los más dignos, sean o no escandinavos.

Como ejecutores de estas disposiciones testamentarias designo al señor Ragnar Sohman, con domicilio en Befors, Verlandia, así como al señor Rudolf Lilljequist, con residencia en Malmskildnadsgatan 31, Estocolmo, y Bengtfors en las proximidades de Uddevalla.

A partir de ahora, es éste el único testamento con valor legal. Con él quedan sin efecto todas las disposiciones testamentarias anteriores que puedan aparecer después de mi muerte.”

París, 27 de noviembre de 1895.

mcarmendelfinqhotmail.com

Foto: Internet

 

 

GÉNESIS : VIDA Y MUERTE

Fuego, concepto de múltiples acepciones de acuerdo al contexto en que se sitúe, símbolo de vida, poder, pasión, misticismo, calor, peligro, destrucción y muerte.

A partir de que la especie humana descubrió el fuego dio un salto evolutivo, cambió la forma de alimentarse, de sociabilizar y de ver su entorno, a partir de esto, evolucionó su mundo. Al descubrirlo y dominarlo tuvo el problema de poder conservarlo, necesitaban un guardián para custodiarlo y así se apropiaron del fuego las religiones, hasta estos días sigue ardiendo en sus lugares de culto.

Fuego sagrado brillas en los santuarios, emerges del pebetero, tu fosforescencia permanece custodiada en el límpido altar que guarda las esperanzas, los deseos y las tribulaciones de los mortales, tu luz bendice el pan que alimenta el espíritu.

La adoración siguió a través del tiempo y se transformó en el culto al Sol, todos los pueblos lo adoraban como el más preciado elemento pensando que tenía vida convirtiéndolo en una deidad suprema hijo del astro solar. Los caldeos lo veneraban, pero los persas extendieron su culto, lo tenían por todas partes rodeado de muros sin techo para que la población llegara a rogarle y rendirle con esencias valiosas, flores aromáticas y joyas que le arrojaban para ser consumidas.

Fuego adorado durante milenios como el hijo del astro supremo, de tu ardiente corazón brota vida para compartirla con tus seguidores que te alimentan con las esencias de la naturaleza, con las gemas más preciadas simulando sus ojos, ventanas del alma abiertas para que tu presencia se funda hasta el más íntimo rincón de su humanidad, quedando cautivo como antaño entre los muros de la eternidad.

Cuando un rey persa moría se apagaban todos los fuegos de la población y sólo se encendía uno nuevo al momento de la coronación del sucesor. En esta y otras culturas se creía que el fuego había llegado del cielo y como elemento sagrado no debía ser ofendido, no se permitía arrojarle algo impuro ni mirarlo directamente; los sacerdotes lo conservaban secretamente divulgando la creencia de que tenía vida propia y se autoalimentaba.

En diferentes pueblos fueron variadas las creencias: al regresar de las batallas o de algún peligro inminente se encendía la hoguera para danzar a su alrededor y dar gracias por conservar la vida. Antes de comer se arrojaba el primer bocado al fuego para agradecer los alimentos; no permitían entrar a ningún extranjero a sus territorios sin antes haber pasado entre dos hogueras; evitaban meter en él los cuchillos y las hachas. Otras culturales pensaban que dentro del fuego habitaba un ser con doble personalidad que representaba al bien y al mal, le ofrendaban sacrificios constantes para que les ayudara en la pesca, en la agricultura o con un hijo varón.

Fuego parangón de vida y de muerte, mensajero del bien y del mal, regalo de los dioses para no ser profanado por la mirada de los mortales, ser celestial guardado cual tesoro divino en el cofre secreto de los místicos destinados a cuidarte, ritos y leyendas danzan a tu alrededor, sacrificios y ofrendas alimentan tu dualidad.

En la antigua Grecia mantenían una llama eterna frente a los templos de sus deidades, así como en los límites de Olimpia para honrar a Zeus y recordar el mito de Prometeo. Este fuego sagrado debía ser puro y se encendía en el Monte Olimpo (hogar de los dioses olímpicos) mediante una skaphia, algo similar a una lupa, exponiéndola a los rayos solares para provocar una flama sobre hojas de laurel de donde era tomado el fuego con una antorcha para transportarlo hasta la cede de las competencias.

Llama de eterna brillantez nacida del aliento de los dioses, brotas del Olimpo para deslizarte entre cuerpos y mentes, fortaleza y pensamiento, tu calor viaja por las venas mezclando la sangre que se convertirá en una sola, tibieza de hermandad, luz espiritual que se refleja en los corazones, incitas la fogosa competencia que mengua cuando muere tu flama al nacer el día.

En la literatura el lenguaje debe ser bello, la figura literaria es el objeto estético y connotativo entendido como la comunicación íntima de dos almas, del escritor al lector, creándose una imagen poética placentera y efímera que satisface con el embellecimiento de la palabra. Así, el fuego como figura literaria tiene una acción dinámica y fuerte que sobrepasa el pensamiento exaltando sentimientos, traspasa las reglas de la significación, palabras irreverentes que arden en el fogón de las pasiones humanas donde se consume el ser.

Somos

Qué somos en este mundo,

no sólo materia fugaz

que desaparece tras la muerte:

somos fuego místico guardado en

los laberintos del ser.

 

Impetuoso se enciende 

cuando nace el día

emulando la llama solar,

somos fuego en plenitud

esperando el momento preciso

para dar fuerza a la hoguera.

 mcarmendelfin@hotmail.com

Foto : Internet

 

LOS COLORES Y SABORES DE LA INFANCIA

Vamos a viajar al pasado, vamos a sentirnos en los brazos de los abuelos, a recordar aquellos momentos en que la vida transcurría lentamente ante nuestros ojos, sin preocupación alguna, sólo esperando que la tarde llegara después de una rica y tradicional comida rodeados de todos los miembros de la familia, donde esperaban humeantes los platos llenos de sopa de fideos, en complicidad con los caldosos frijoles negros haciendo una combinación exótica pero deliciosa.

Con cuanto gusto mordíamos esas piernas de pollo empanizado, crujiendo al cobijo de la ensalada de ondulada lechuga que vanidosa mostraba su escarola, para después  cerrar con broche de oro este momento de placer al paladar, devorando el tan esperado postre: el arroz con leche y sus coquetos lunares de pasitas coronado con la peineta de canela; los duraznos, tejocotes y guayabas que horas antes todavía se columpiaban en los brazos de los árboles clavados en los patios traseros y ahora nadaban en un rico y cristalino almíbar; el camote, la yuca y la calabaza con su carita morena por culpa del piloncillo o panela.

Si a mi abuelita se le cortaba la leche que muy temprano entregaba don Ponciano montado en su “rocinante”, seguramente era porque sus cántaros de lámina y su medida de un litro ya necesitaban una buena lavada, pero no había ningún problema pues con una raja de canela y piloncillo bastaban para ver brotar del  amarillento  suero los ricos chongos zamoranos. Las torrejas no podían faltar para aprovechar el bolillo que sobraba del día anterior, y que al sentirse pellizcadas por el tenedor lloraban expulsando sus lágrimas de burbujeante miel.

Imperdonable era querer retrasar la hora de la tarea escolar, después de ayudar a mi mamá a ordenar la mesa para dejar el comedor como sala de museo, sin señal alguna del comelitón que minutos antes lo había convertido en campo de batalla de los  aguerridos comensales. Pues ya cumplida la misión anterior, sacábamos de las pesadas y cuadradas mochilas de carnaza color naranja, el cuaderno “Polito” o “Combate” con  pasta de cartoncillo color verde oscuro o rojo ciruela, acompañado del flamante lápiz amarillo marca “Dixon” y la goma mitad roja y mitad azul que en vez de borrar caída como un pesado ladrillo sobre la hoja haciendo desaparecer no sólo el error, también el pedazo de papel.

Aquellas tardes envueltas por el abrazo de las nubes convertidas en neblina, eran el refugio idóneo de los cacahuateros que mandaban como emisario a su ronco grito para minutos después aparecer entre la bruma, proponiendo el disfrute de los crujientes por  veinte centavos la medida, que era una diminuta lata.

El sonido del triángulo metálico anunciaba la llegada de los abanicos, dorados  triángulos de pan sin adorno alguno, sólo con el aroma del espíritu del trigo y la fragilidad de las alas de una mariposa.

Al llegar la noche, mi gruñiente  estómago esperaba  impaciente la tortilla con sal y manteca, el pambazo con nata y azúcar o el caldo de frijoles recién hervidos con sus gotas de aceite de oliva, decía mi abue que así no sofocaran, en él  nadaban como peces en un pantano los minúsculos pedazos de bolillo a la espera de ser atrapados por el anzuelo de mi cuchara. El compañero ideal para facilitar el viaje de estas delicias hacia su destino era el humeante y espeso atole de harina de arroz, de maizena o de masa.

Muy temprano, a las seis y media de la mañana para ser exacta, nuestro viaje por el país de los sueños se interrumpía con la tonada clásica del programa de radio “La legión infantil de madrugadores” y su amenazante vocesilla, aguda como un rechinido de clavo sobre lámina, anunciando que los minutos corrían desesperados emulando hormigas al hormiguero acabando el verano, y  se acercaba la hora de entrar a la escuela.

Imperdonable salir de casa sin desayunar o por lo menos cargar pilas con una bebida que parecía salida del recetario de una bruja y que cariñosamente llamaban “polla”, donde se mezclaban sin ningún pudor la leche, los huevos, el azúcar y el vino jerez. Pero era preferible este menjurje a deglutir la pastosa y mal oliente cucharada de  emulsión de Scott,  que quien realmente la aprovechaba era el minino escondido bajo la mesa esperando su ración matutina al descuido de mi mamá.

Pero no todo era tragedia, minutos antes de las siete anunciaban su llegada los rectángulos pálidos y temblorosos, rompiendo las reglas de la geometría pues tomaban la forma caprichosa que el movimiento de la caja de madera que los transportaba les dictaba. Con gran energía se escuchaba el alarido: “jaletinas de pata, jaletinas de sal y de azúcar”.

Dulces recuerdos coronados por las moritas que costaban tres piezas por cinco centavos, los tehuanos de diez , las almohadas blancas con raya roja de aromática menta, los dulces de anís, los rombos de coco , el pirulí de caramelo verde y los chicles Canels de cinco centavos; trofeos todos de un buen comportamiento.

Golpeando la cacerola con la urgencia de emprender el vuelo, las hijas del maíz tostado anunciaban con su aroma que ya esponjaba su blanco ropaje, pues habían sido bañadas con el perfume de la mantequilla y las lentejuelas de la sal. Brotaban presurosas desbordando la tapa que detenía su ansiedad por saltar a nuestro plato e inundar la casa con su característico olor.

Las noches de jueves los corredores del Palacio de Gobierno se convertían en los aposentos del arte de las musas, con  notas magníficas propias de la majestuosa ejecución que la Banda de música del Estado regalaba a los sentidos, atrapando la atención de la concurrencia cautivada por las notas que  se escuchaban una cuadra antes de llegar al Parque Lerdo, desde sus bancas de concreto adornadas con mosaicos de talavera se podía descansar y disfrutar  de tan subyugante ambiente.

Casi nadie podía resistir a la tentación de comer el manjar que aguardaba humeante,   esperando  nuestro paso por las escaleras del Parque Juárez, formando montículos con esas ruedas que distaban un poco de la redondez perfecta pero con un sabor peculiar, desprendiendo una estela de aroma que con un suave pellizco nos tomaba de la nariz para llevarnos hasta la pequeña plancha de donde brotaban con sus chapitas cafés los tradicionales hot cakes.

Con tanto manjar y tanto paseo por el centro de la ciudad, por el Parque de los Berros y a la Nevería Xalapa, a veces el resultado no era muy agradable como los placeres de lo vivido, el estómago, como todo obrero sometido a extenuantes jornadas laborales, se ponía en huelga no sin antes armar un mitin para exponer su inconformidad por el exceso en sus labores. Entonces llegaba mi abuelita sobándose las manos para resolver el problema y “tronarnos el empacho” por comelones. Su técnica era como la de un montacargas tratando de despegar a la banqueta su piel de concreto para después volver a acomodarla con suavidad, nuestra espalda fungía como  protagonista de tan laboriosa obra.

Las tardes húmedas y neblinosas como torundas de algodón rodando por los empedrados verdes que orgullosos lucían su traje de musgo, era el paisaje diario durante el invierno. También  el pertinaz chipi chipi cobraba la factura por retarlo, la llovizna constante y sigilosa se adueñaba de las calles mañana, tarde y noche, pero eso no importaba pues, ¿qué podría pasar por mojarse un poco? Entonces la gripa aparecía en escena como la actriz principal del cuadro invernal. Las cataplasmas de vaporub  corrían por nuestra humanidad para acorazar la espalda, el pecho y los pies, acompañadas por sal tostada y caliente disuelta en alcohol, previamente frotada para obligar al cuerpo a bajar la temperatura, coronándonos la sienes con los “chiquiadores” de albahaca.

Entre tantos recuerdos ya casi disueltos por los años, brotan algunos muy claros que me transportan al instante mismo de haberlos vivido, impregnando los sentidos de los colores, las texturas y los sabores de la infancia.

mcarmendelfin@hotmail.com

Foto: Internet (Pinterest)