PIENSO, LUEGO ESCRIBO. ASESINOS POR COMPLACENCIA / Por: Por Akiles Boy *

En una de esas nuevas tardes candentes en la región de Xalapa, cuya tranquilidad es cosa del pasado, en este triste escribiente, se libra una batalla interna, cerebro y corazón se pelean por tomar la iniciativa y dictar lo que arrojen la razón o las emociones. Nos tocó vivir en un País cansado de sufrir, pero que se niega a sacudirse los lastres y curar sus crónicas enfermedades, que lo han llevado a crisis convulsivas, y en recurrentes periodos, a la sala de cuidados intensivos. Hoy los mexicanos y particularmente los veracruzanos vivimos una realidad que cada día nos quita oxígeno para respirar, que nos mantiene atrapados en la zona del miedo, que de tajo, obstaculiza o condiciona nuestras aspiraciones y proyectos de vida.

Ni los más pesimistas del siglo pasado, adivinaron los escenarios del caos y del desastre que se ven hoy en buena parte de la República. Veracruz es una fotografía irrebatible. Un Estado en el que por el criminal saqueo de sus recursos y el brutal abandono, ahora cualquier tema es urgente o tiene prioridad. La violencia y la delincuencia dominan hasta en el último rincón del territorio de la Entidad. La descomposición social fue creciendo al parejo de la corrupción y la violencia. Más de veinte años de robo impune y complicidad delincuencial, que condenaron a Veracruz y a sus habitantes, a vivir la peor época de su historia. Lejos de cumplirse esa soñadora idea de independencia, para convertirse en una nación, por su riqueza natural y su estratégica posición geopolítica, hoy presenta una imagen de devastación y desolación, con un pueblo empobrecido y a merced de la delincuencia de cualquier calaña. La gubernamental y la organizada.

La esperanza de cambio con los nuevos Gobiernos Federal y Estatal, se esfuma como nuestro tiempo de vida. La transformación prometida en Veracruz, solo en el discurso reiterado que ya suena débil y pierde credibilidad, a la misma velocidad con que aumentó la violencia y los crímenes. La sociedad inerme ante la delincuencia que goza de libertad y de impunidad para lucrar, dañar y asesinar, sin importar el dolor y las pérdidas que se causen. Antes se identificaban como daños colaterales, ahora se están volviendo comunes los multihomicidios. Una autoridad timorata o en vías de establecer o negociar nuevos pactos con los carteles dueños de Estado.

Se percibe un Estado ausente, un Gobierno complaciente, omiso de una de sus obligaciones fundamentales, que es garantizar el derecho a la vida, la libertad y la propiedad de los ciudadanos. No hay tiempo que perder, en conferencias, en retórica, en reuniones, en foros o en consultas, El daño y deterioro del tejido social requiere atención inmediata para iniciar su recuperación. Es inaceptable cualquier justificación o argumento para evadir la responsabilidad de brindar seguridad a la población, es un compromiso ineludible y para eso cuenta con los recursos económicos y el marco jurídico necesarios. Hoy la sociedad está exigiendo resultados. El tiempo pasa y no se ve claro, al contrario, el ambiente de miedo e incertidumbre crecen igual que la crispación social. La Guardia Nacional todavía en tránsito para verla actuar. Seis meses para pacificar el país y garantizar la seguridad de los mexicanos, es un plazo del Presidente que suena a eternidad para los veracruzanos.

La paciencia se agotará pronto y los ciudadanos quieren hechos y no palabras. El discurso de le herencia del pasado y lista de excusas y justificaciones no sirve a la gente. Los Gobiernos tienen que ir “despacio pero sin pausa”. La seguridad pública es de alta prioridad, los focos rojos de la violencia, el narcotráfico y la delincuencia se han multiplicado, tienen contra la pared a los ciudadanos y son una seria amenaza a la estabilidad del Estado. En Veracruz la delincuencia fuera de control. Los asesinos en las calles, resentidos, enloquecidos, cobrando facturas y ajustando cuentas en cualquier sitio, a cualquier hora. Vino a la memoria la cinta “Asesinos por Naturaleza” 1994 (“Natural Born Killers”) basada en una historia de Quentin Tarantino y dirigida por Oliver Stone. En este País la complacencia alienta la delincuencia, incluyendo a los homicidas. Hasta la próxima.

Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.

Imagen: elpiñerodelacuenca.com

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