Gabriel Figueroa / Por Alberto Calderón P.

Uno de los más importantes fotógrafos y cinematógrafos que ha dado nuestro país, cautivando a miles quizá millones de personas con sus placas o películas como “Los olvidados”, lo fue Gabriel Figueroa que el mes de abril marcó los dos momentos importantes en su vida el 24 de 1907 donde vio la luz por primera vez y nuevamente noventa años después en otro mes de abril el día 27 de 1997 se cerró la última imagen de su vida.

Maestro de los claro-oscuros, técnica aprendida cuando estuvo becado en los Estados Unidos al hacer amistad con Gregg Toland, uno de los mejores fotógrafos de cine de todos los tiempos, quien le enseñó su particular estilo de iluminación. Figueroa fue hijo de una familia de clase media, su madre muere al momento de su alumbramiento creciendo al lado de sus tías, hermanas de su padre, y junto a su hermano Roberto; siendo aun muy joven cuando contaba con apenas 16 años de edad descubre la fotografía, que lo acompañará toda su vida.

Se tienen registros de su obra que consta de más de nueve mil imágenes, la mayoría de ellas en blanco y negro en donde destaca su extraordinaria forma de capturar los momentos precisos, poseedor de esa característica especial durante toda su vida. En la época de oro del cine mexicano fue uno de los principales representantes y muestra de ello son las fotografías tomadas a las grandes figuras como Maria Félix, Dolores del Río o Pedro Armendáriz.

No solo actrices y actores fueron los motivos de su proyección impresa, capturó como pocos los sentimientos reflejados en sus más de doscientas películas, muchas de ellas ganadoras de premios, en total fue galardonado en dieciséis ocasiones con el premio Ariel y uno más de oro en el mismo certamen.

Su llegada al cine la hizo en 1932 como fotógrafo de tomas fijas en la película “Revolución” dirigida por Miguel Contreras Torres, posteriormente trabajó como iluminador. Su primera película como fotógrafo fue en la cinta “Allá en el rancho grande” en 1936 y por la que ganó un premio internacional en el Festival de Venecia. De toda su filmografía destacan muchas de sus obras pero las que tuvieron un despunte internacional fueron sin duda “La noche de la iguana” del director John Huston, basada en la obra teatral del mismo título del escritor Tennessee Williams y en cuyos papeles principales estuvieron a cargo de Elizabeth Taylor y Richard Burton, siendo nominado al premio Oscar por mejor fotografía.

Otra de las cintas memorables fue como lo indiqué inicialmente “Los olvidados” de Luís Buñuel,  una  cinta de 1950 escrita y dirigida por el mismo Buñuel, que obtuvo el premio al mejor director en el Festival de Cannes y que ha sido nombrada Memoria del Mundo por la Unesco. Su temática se basa en una historia trágica y realista sobre la vida de unos niños en un barrio marginal de la Ciudad de México. En sus memorias Buñuel menciona a Gabriel Figueroa captando impresionantes paisajes de Cuautla.

No solo filmó en nuestro país también incursionó en el cine norteamericano, en Francia, España, Cuba entre otros. Sus películas que merecen mención especial son: “María Candelaria”, “La perla”, “Enamorada”, “La malquerida”, “Maclovia”, “Río Escondido”, “Los olvidados”,” El rebozo de la Soledad”, “Simón del desierto” y “Macario”. Una de sus últimos trabajos para el cine fue la película “Bajo el volcán”, basada en la novela homónima de Malcolm Lowry y dirigida por John Huston.

manantialdepalabras@hotmail.com

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