“LA OJOS!

Dos luceros negros son tus ojos. Que iluminan el tierno palpitar de tu inocencia. Cuando Dios la luz te dio, fui el primero en recibir sorprendido el fulgor de esas estrellas. Que le dieron a tu ser mi niña hermosa, resplandor que despierta admiración al verse en ellas.

Tus párpados, que parecen muy cansados, por el peso de tus lánguidas pestañas que te adornan. Accesorios que conforman, la belleza de tus ojos, que le dan especial afinidad para tu rostro, que parece tener, nada más, tan solo ojos.

Cuando empezaste a crecer cada vez que te veía, para enseñarte a contar, diez besitos te pedía, los mismos que yo te daba, y hasta veinte repetías. Y al final, veinte abrazos, con ellos te apapachaba y fuerte te apretujaba. Pero nunca percibí, que tu corazón vibraba. Solamente te decía, venga mi “huesito amado”, por lo frágil que lucías.

Cuando cinco años tenías, y los bronquios te afectaban, por pura casualidad en Martínez te encontrabas. Astrid te llevó al doctor, que con besos todo curaba. Empezó la exploración, y al palpar su pecho sentí, como una puñalada, un frémito estremeció, lo profundo de mi alma. Sabía que

aquello era un “Soplo” que hasta ahora detectaba. Tantos años tuve cerca, esta mi niña adorada, que por verle solo los ojos, su corazón ignoraba. Complementada la acción, el estetoscopio vibraba, y en “Máquina de vapor”, el soplo lo confirmaba. Aquel “Conducto Arterioso”, flujo sanguíneo llevaba, y después del nacimiento, “persistió”, cuando al nacer respiraras. Y como bien lo dice el dicho “En casa de un buen doctor, estetoscopio faltaba”. Inmediatamente la envié, con mi “Ángel de la guarda”, el Dr. Ricardo Sánchez, quien bien la canalizara, para una cirugía, y el corazón remendaran. Hoy, de aquella cardiopatía, que a todos nos alarmara, mi “huesito” está curada. Gracias te damos mi Dios. No te pagamos con nada.

Cuando siete años tenía, un día le dije a “Mis ojos”, dibújame una “hormiga”, en nuestro mundo parada mirando hacia el Universo. Donde la luna, el sol y las estrellas, aparecieran plasmadas. Descubrí su habilidad, y la quise motivar, diciéndole vas a estar, en mi libro de un ensayo, donde hormigas con humanos comparaba. Y una página el dibujo, aquella hormiga adornara.

La maestra Maricarmen, cuando conoció a Samantha, “La Ojos”, rapidito la ubicó. Se hicieron grandes amigas, y un solo viaje bastó, en la región de los Mayas, ahí me lo sugirió. En su libro de poesías, deben estar estos ojos. Escríbale en una prosa, lo que quiera destacar. Son tan grandes que

parecen, al abrirlos ampliamente, como que quieren saltar. Se observan muchas facetas en ese tierno mirar, irradian luz por momentos, de mucha felicidad, también expresan tristeza, cuando los quiere cerrar. Deseo que estos lindos ojos, nadie los haga llorar.

20 febrero 2019

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1 Comment

  1. Recuerdos que se perciben frescos, Mientras esto redacto siento que estoy ahi, en un breve espacio, donde apenas cabe el asombro. Y entonces vuelvo a mirar al cielo, allá en lo alto, donde mora el padre. Hoy se que los milagros existen,yo soy un ejemplo viviente de ello.
    Hermoso poema…

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