Albert Einstein / Por: Alberto Calderón P. (recordado en su obituario)

Los hilos blancos se esparcían desaliñados como extensiones de tu pensamiento, de aspecto informal, mirada profunda y noble, bigote tupido cubriendo los labios, rondaban vertiginosos ríos de números, formando complejas fórmulas, en los ratos libres tocabas el violín generando ondas que le daban color al viento, huiste de la barbarie nazi, investigaste desde lo microscópico hasta lo inmenso del universo, la relatividad, la objetividad y humanidad siempre de resultados sorprendentes; la libertad individual y de expresión fueron tus banderas, el recorrido por la vida y el conocimiento paró el 18 de abril de 1955, con elegancia y discreción, solo 12 acompañantes, en la tarde eras cenizas que se esparcían días después en las aguas del Delaware.

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