CON DOS ESPÍRITUS (dos de tres partes) / Por: Maricarmen Delfín D.

CON DOS ESPÍRITUS

2ª DE TRES PARTES

En los siglos XVI y XVII se practicaba entre los bucaneros y piratas el Matelotage, una unión formal entre dos hombres donde se compartían los bienes, luchaban juntos y se cuidaban uno al otro, en ocasiones mediante un testamento firmado se heredaban los bienes al morir la pareja.

El primer matrimonio entre dos mujeres fue en España, en la Coruña en 1901 Marcela Gracia y Elisa Sánchez se conocieron en la escuela para maestras, se casaron haciéndose pasar una de ellas por hombre pero tiempo después las descubrieron y huyeron hacia Argentina. Al morir Elisa, Marcela se volvió a casar pero ahora con un hombre real.

En el continente americano también se encontraron referencias de uniones homosexuales en los pueblos nativos, si algún joven demostraba actitudes femeninas asumía todas las responsabilidades del género, era considerado como de una tercera sexualidad, era elegido por un hombre de la tribu y casado por medio de la misma ceremonia para los matrimonios heterosexuales, también se les veía como chamanes místicos por los cual eran considerados como personas de un cuerpo con dos espíritus.

En el siglo XIX en Estados Unidos reconocían el Boston Marriage, que era la unión de dos mujeres para cohabitar compartiendo todo.

En México la homosexualidad se ha tratado en todas las etapas históricas fundamentales como son la época prehispánica, la Colonia, la Independencia y con mayor reconocimiento en el siglo XXI. Las tribus mexicas eran homofóbicas al igual que los españoles, pero como ya lo mencionamos, otros pueblos honraban a los berdaches o “dos espíritus”.

En 1494 el médico de Colón, Diego Álvarez Chanca, hace referencia en una carta de la costumbre de los caribes de capturar jóvenes a los que mutilaban los genitales para que adquiriera características femeninas y usarlos en la sodomía. También en otros relatos de Pedro Mártir de Anglería en 1511, describe como un hermano del rey de España tenía prácticas antinaturales con jóvenes indígenas que vestían cotidianamente ropas de mujer.

En la Colonia hubo importantes recopiladores de la historia como fray Toribio de Benavente, fray Bernardino de Sahagún, Bernal Díaz del Castillo, fray Bartolomé de las Casas, por citar algunos, que tocan el tema de la sodomía como costumbre entre la población indígena. También hubo autores que culpaban a los religiosos de practicarla con ellos. Fray Bartolomé de las Casas defendió la reputación de los indígenas convertidos al cristianismo. Sin embargo no dejó de mencionar sobre actos homosexuales en las sociedades indígenas como la compra de jóvenes que hacían los padres para que sus hijos practicaran la sodomía.

En la primera mitad del siglo XVII en la ciudad de México, había implicados en esta costumbre que provenían de clases bajas y también de clases altas, que no se vieron afectados gracias a sus influencias. Estos grupos se reunían en casas privadas en los días de festividades religiosas con el pretexto de rezar a la virgen y a los santos pero en realidad hacían bailes travestidos y orgías. Hubo destacadas personalidades intelectuales con preferencias homosexuales como lo fue sor Juana Inés de la Cruz, en su poesía plasmaba sus intereses por bellas mujeres relacionadas con ella.

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