CON DOS ESPÍRITUS / Por Maricarmen Delfín D. 1a parte

1ª DE TRES PARTES

La esencia del cuerpo, la parte inmaterial que da la capacidad de sentir y pensar en el ámbito místico es el alma, es el complemento del ser humano. Existe un mito acerca de este elemento abstracto, se cree que las personas que no siguen las señales del sentimiento son desalmadas. Reflexionando, sin el alma o espíritu no somos nada.

En los inicios de la historia de la humanidad, los hombres y las mujeres han actuado obedeciendo la voz de su espíritu con actitudes encaminadas a satisfacer sus anhelos, con acciones que les marcaron sus sentimientos. Uno de éstos es el amor, como el motor que mueve, y otras veces detiene, la vida de los humanos. El amor no se planea ni se previene, simplemente aparece y se siente, no es privativo de la clase social, de la edad o del género; es como sentir hambre o sed, todos lo sienten.

El amor entre dos personas del mismo sexo no es cosa nueva o moda del siglo XXI, se tiene registro de que en Italia en la época prehistórica ya existía la homosexualidad tanto entre personas como entre primates no humanos. Este término se acuñó siglos después, en 1869 por Karl-María Kertbeny, escritor y poeta húngaro pionero del movimiento de tipo. Para las sociedades de todos los tiempos la homosexualidad ha sido tratada con diferentes matices, dependiendo de la formación moral y cultural de cada pueblo, con conceptos que van desde la aceptación y la adaptación hasta la discriminación y repudio que en muchos casos ha resultado en hechos violentos de persecución y exterminio.

En la China antigua el sexo entre varones estaba permitido (1050 a 250 a.C. aproximadamente), hombres maduros se unían a jóvenes mediante ceremonias, al cabo de unos años el más viejo permitía que su pareja formara una familia con una esposa. Las sociedades romanas y griegas de la Europa Clásica permitían y toleraban las relaciones entre personas del mismo sexo; se han encontrado documentos de matrimonios entre hombres del Antiguo Imperio Romano, en el año 342 d.C., el emperador cristiano Constantino II promulgó una ley que prohibía dichas uniones castigándolas con la pena de muerte.

Durante la Edad Media la homosexualidad se practicaba libremente y con bastante tolerancia aunque fuera considerada un pecado, hasta que en el siglo XII las autoridades religiosas empezaron a perseguir a los homosexuales culpándolos de los desastres naturales y de las plagas que asolaban a la Europa Medieval. Las relaciones lésbicas y homosexuales se practicaban en la clandestinidad incluso en el seno eclesiástico, se señala que el rito adelphopoieses que realizaba la Iglesia en los primeros siglos, era una forma de matrimonio homosexual bajo la forma de hermanamiento en Dios entre dos hombres.

En el Monasterio de San Salvador en España se resguardan documentos históricos que avalan el matrimonio entre dos varones en el año 1061 realizado por un sacerdote en una pequeña capilla de la provincia gallega Rairiz de Veiga. En

Estambul, en las ruinas de un monasterio dominico, se encontró un sepulcro compartido de dos caballeros de la realeza de Ricardo II, con estilo de construcción dedicado a las tumbas de los matrimonios, con sus armas en una posición que presume una relación homosexual.

Imagen: vademedium.worpress.com

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