El volcán respira / Por: Edgar Landa Hernández.


Pequeñas rocas caen en mi casa. Las láminas sirven de soporte y se escuchan incesantes golpes. El estruendo cada vez es más fuerte y se escucha la explosión. Esta vez la tierra que salió del volcán cubre parte de mi cosecha, así como las ventanas se han cubierto de polvo.

Me levanto del catre donde descanso. Busco mi sombrero y me lo pongo. El agua que hierve en el anafre casi se sale del pocillo. Me preparo un café. Y empiezo a beberlo, a sorbos, tal como me gusta. Abro la puerta de madera y aún se ve mucho polvo.

Vuelvo a cerrar y me siento en mi catre. Busco en la bolsa de mi camisa y saco un cigarro. Mis animalitos se asustan. Los puercos tratan de salir del chiquero. Los gallos cantan y los guajolotes aletean. Unos toquidos en la puerta me asustan. ¿Quién jijos será a esta hora? ¡Son ya las diez de la noche!.

-Compadre Filemón, compadre Filemón, sálgase de su cuchitril que va a explotar el volcán.
Abro la puerta y es mi compadre Fermín.- ¿Qué pasa compadre? ¿Qué tiene que viene como loco? le pregunto.
-¿Pues qué no se ha dado cuenta? Si será tarugo compadre, ¡el volcán va a estallar!. Acaban de decir por el aparato de radio que estemos prevenidos por que el volcán va hacer erupción. Me dice desesperado Fermín.

-Tranquilízate compadre, tranquilízate. Le explico a Fermín. En más de 50 años el volcán solo nos ha dado sustos. Y esta vez no será la excepción. Tate tranquilo. Pásale, ándale y échate un café. Te hace falta para apaciguar tus nervios de anciano.

-Si serás tarugo compadre, ancina que acaban de decirlo. Vámonos pa la ciudad. Aquí solo vamos a quedar como pollos asados. Anda Filemón, hazlo por lo que más quieras, pero hay que largarse de aquí. ¡Esto se va a poner color de hormiga!

-Mira Fermín, esto es todo lo que tengo. Mis animalitos, mis hijos andan por el otro lado. Mi viejecita hace 15 años que se nos adelantó. Entonces ¿para qué irme?, ¿para que dejar solos a mis animalitos? Lo que haiga que pasar que pase. Pero yo no me voy de aquí. Ya son 89 años los que carga este esqueleto. ¿Cuánto puedo vivir más? Que sea lo que su merce quiera y que se haga su voluntad.

Fermín pasó sus arrugadas manos por su cara. Se quitó el sombrero y ya con cierta tranquilidad me dijo_: ¡ay compadre! usted es tan terco como sus mulas, con todo el respeto para ellas. Ud. siempre ha hecho lo que le da la gana.

Dos horas después todo se tranquiliza. Una ligera llovizna asienta el poco polvo que quedaba en la intemperie. -Mire compadre-le digo a Fermín. Venga conmigo. Y salimos de mi casita.

-Mire el paisaje compadre, vea uds lo que tenemos, por qué tener miedo. Al igual que usted solo nos tenemos uno al otro. Ud. solo se casó una vez y ya ve cómo le fue que le dieron hasta con la cacerola y todo por el vino que tanto le gusta, seamos realistas. Estamos viejos. Somos casi de la misma edad. ¿A dónde iremos que más valgamos?
-tiene Ud. razón compadre-dijo Fermín.

Y sin más, mi compadre sacó de entre sus ropas una botella de tequila, al tiempo que me decía.- ¡Vamos compadre Filemón brindemos por nuestra amistad!…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.