PIENSO, LUEGO ESCRIBO. EL ACTOR. ARTE Y SENSIBILIDAD / Por Akiles Boy *

Revisando hoy por la mañana el Facebook encontré un video del Conversatorio efectuado el sábado pasado en Xalapa, la Capital de Veracruz. El protagonista, el actor mexicano Damián Alcázar (1953). Jorge Damián Alcázar Castello, nombre con el que aparece en el registro de nacimiento en Jiquilpan, Michoacán. De 66 años de edad y con una amplia y sólida carrera en el cine nacional e internacional. Es, me parece, un referente del actor independiente, combativo, crítico y activista social. Fue sin duda, una oportunidad de conocer más al artista, también al ser humano y al ciudadano.

En abierto dialogo con el público que asistió para conocerlo o simplemente verlo, el reconocido actor michoacano, contestó, expuso, comento y hasta bromeo de su trayectoria artística y de su vida personal. De su recorrido por México, después por Latinoamérica y el mundo. El Ganador de ocho Premios Ariel, que otorga la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, no escatimó tiempo ni disposición, igual que franqueza al responder sobre su visión del país, en su posición de ciudadano y activista social.

En retrospectiva (1980) recordó los tiempos de su vida de estudiante y después de maestro en la Universidad Veracruzana, y su paso por la Compañía de Teatro, dijo, cuando Xalapa era una de las capitales del mundo con mayor actividad cultural. La cultura era un bien público, es decir, al alcance de cualquier ciudadano “La verdadera riqueza de un Pueblo es su cultura”. Fue la época del boom de la cultura en la Atenas Veracruzana. El Gobierno y la Universidad apoyaban con generosidad a los grupos artísticos y a las variadas manifestaciones culturales. Había en la ciudad una extensa y diversa oferta en cine y también en teatro. En la cartelera había filmes nacionales y de todo el planeta. En ese período asentó, el Estado Mexicano invertía en la cultura y recreación social. Después vendría a imponerse el modelo y política neoliberales, se retiran los subsidios y llega el sector privado, primero a competir, posteriormente se expande y comienza a monopolizar el mercado. Para remate, nos impone el cine comercial, principalmente norteamericano, producciones hollywoodenses que hoy mismo acaparan las salas de exhibición de la República. Se alegra por el éxito de empresarios mexicanos en esa industria, paisanos suyos, pero advierte del alto costo para la cultura nacional y especialmente, el empobrecimiento del cine mexicano.

Subraya la decadencia de la televisión mexicana y el basurero que han producido Televisa y Televisión Azteca en los últimos años, El negocio antes que la conciencia social y el compromiso con la cultura. Celebra la irrupción de NETFLIX en la pantalla chica de los hogares mexicanos. Frescura, variedad y calidad en los contenidos de series y películas. Las televisoras nacionales siguen en lo mismo, en la perversa obsesión de entretenernos y apendejarnos con melodramas, reality shows y futbol. ¡Qué poca… imaginación!

Del cine mexicano y su evolución como actor, señala que hay un antes y un después de “La Ley de Herodes” y su sociedad con el Director Luis Estrada. Esa producción le abrió puertas en el País y en otras partes del mundo. Una de sus virtudes para crecer en el medio es ser selectivo. Elige los guiones y personajes que le resultan interesantes y le presenten exigencia actoral. Los escritores universales de su preferencia, los Clásicos. Mexicanos, Juan Rulfo y Jorge Ibarguengoitia. Finalmente, destacó su énfasis en la importancia de recobrar los valores de la generosidad y solidaridad, Será difícil despojarnos de la mezquindad y las prácticas de corrupción, que se convirtieron en forma de vida del mexicano, pero tenemos que trabajar en eso y empezar a limpiar nuestra casa. Invita a sumarse a las acciones del nuevo Gobierno Federal y dar y darnos tiempo para recuperar la paz y ruta del desarrollo. Está a favor de cerrar el ciclo del silencio y abrir el de la participación y manifestación de las ideas.

Alcázar dejó clara su visión como artista, pero también su avasallante sensibilidad como ciudadano. Me hizo recordar el triste papel de Ignacio López Tarso (1925), dicen “Icono de la Escena Mexicana del siglo XX” cuando al acudir a recibir el Premio Luz de Plata, en uno de los últimos actos de la cuestionada Administración Federal pasada, no reparó en elogios al expresidente “con un camino, muy largo, muy claro, muy luminoso con sus reformas estructurales, con sus reformas constitucionales. Ojalá que los gobiernos que vengan sepan agradecer, aquilatar y aprovechar la herencia que usted les deja” El premio Luz de Plata consiste en una pieza escultórica diseñada por el artista zacatecano Manuel Felguérez y 600 mil pesos. Pobre de Don Nacho, a estas alturas necesita congraciarse con el Poder. “Mejor calladito, te ves más bonito” Hasta la próxima.

Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.

Imagen: escenaria.com

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