La sed / Autor Silvestre Vásquez Jácome

Pude mirar la hoja que caía
rebanando el vacío en espirales
y el ave negra de alas casi azules
en la quietud de la nube solitaria
que partía el horizonte

El sol pintaba un espejismo
en las últimas horas de la luz
y sus caricias amarillas
ponían oro en la piel

En el cielo había estallidos de sangre
colosales asombros que sacuden el alma
y una parvada en fuga
oscura como un presagio hostil
rasgaba el púrpura del manto

El corazón se estremeció
como una bestia herida
en el fondo de su jaula de huesos

Luego volvió a caer la lluvia
sobre la piedra adormecida 
de la ciudad sedienta
para domar la sensación de fuego
para sentir la tentación del juego
y dejar un espléndido arco iris

Y en esa hora temblorosa 
de mi árida espera
con la tarde agonizante
estallaron los cristales 
de la húmeda esfera

SVJ

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