Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana / Por Alberto Calderón P.

Mejor conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, esta insigne poeta y religiosa de la segunda mitad del siglo XVII, nació el 12 de noviembre de 1651, fue una destacada exponente del Siglo de Oro de la literatura hispánica, desde muy pequeña tuvo inclinación por la lectura que aprendió a la edad de tres años.

   Siendo una niña residió en la hacienda de su abuelo, lugar en el que descubrió la biblioteca de la que se hizo afecta, en su juventud se convirtió en una mecenas de la corte del virrey Antonio Sebastián de Toledo. En su etapa adulta llamó la atención del Padre Núñez de Miranda quien le financia el aprendizaje del latín.

   Juana Inés decide no casarse y entra al rígido convento de las Carmelitas del cual sale en un corto tiempo debido a que enferma, una vez recuperada ingresa a la Orden de San Gerónimo, un poco más flexible, en donde desarrolla su carrera literaria. Allí permaneció el resto de su vida, pues los estatutos de la orden le permitían estudiar, escribir, celebrar tertulias y recibir visitas, como las de Leonor de Carreto, que nunca dejó su amistad con la poetisa. También, la polémica y frecuente visita de la condesa María Luisa de Paredes, virreina de México,con la que tuvo una amistad apasionada.

   Este año se celebran los 362 años de su natalicio siendo una de las creadoras más interesantes en la literatura mexicana; al referirnos a ella salta a la vista la seducción  con que atrae tan singular personaje ofreciendo un aspecto  intelectual, su vida y obra no cesan de intrigar y apasionar a los eruditos, críticos y simples lectores.

   Es importante destacar que como lo menciona Octavio Paz en su libro Sor Juana Inés o Las Trampas de la Fe : “Hay algo que está en su obra que no está en la vida del autor; ese algo es lo que se llama creación”.

   Destacan dos estudios hachos a la poeta, el primero de los cuales es la biografía del padre jesuita Diego Calleja que refiere a la vida de sor Juana como un gran ascenso hacia la santidad.  Por otro lado está el profesor alemán Ludwig  Pfandl que menciona en su estudio una fijación paternal que la lleva al narcicismo, con una personalidad neurótica, en la que predominan fuertes tendencias masculinas.

 Octavio Paz  refiere que lo que estos dos críticos ven en ella es la transposición de su vida pero la autora de innumerables trabajos literarios escribe con  arrojo,  buscando los placeres y sorpresas que le depara su lectura, con un estilo barroco imperante en su época, haciéndola algo único e irrepetible. Destaca su habilidad para cultivar  la comedia de enredos manifiesta en su obra Los empeños de una casa. Pero no son el único género que abordó a lo largo de su vasta obra, este es solo un ejemplo del diestro manejo y la creatividad de la décima musa mexicana, incursionó en la lírica, loas, villancicos, documentos bibliográficos y obras dramáticas

  La poesía es por naturaleza extemporánea,viola códigos, rompe esquemas, habla con su verdadera voz, por eso la obra de Sor Juana traspasa el tiempo, manteniéndose vigente y actual.

Imagen: escritoras.mx

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