Reflexiones sobre el oficio de escribir / Por Alberto Calderón P.

Cuando nos embarcamos en ese viaje, en esa aventura de las letras, se elige libremente la vocación y se convierte en una forma personal de vivir, a veces se realiza de una forma intensa como lo hacía Hemingway, y muchos otros escritores aventureros que lo necesitan para tener historias que contar, existe otro grupo más sedentario como el caso de Borges y Alfonso Reyes, que a través de las lecturas encontraron una forma muy peculiar de viajar con libros extraños y sorprendentes. Ellos como muchos de nosotros hemos sido y seguiremos siendo aventureros de espíritu con las lecturas que escogemos para recrear nuestra imaginación. 

Pero como acertadamente lo dijo Bruno Estañol, esta aventura real o imaginaria debe tener un fin y este es, sentarse ante una hoja de papel en blanco y hacer un poema, una décima, una historia corta o una novela. Y este paso se da en la soledad, es el pago de la vida del escritor el sentarse a leer y a escribir, muchas veces con el sacrificio de la vida social y familiar, cuando uno de nosotros se decide a escribir como una forma de vida, significa que le ha dedicado a la escritura una parte muy importante del tiempo que le toco vivir y decidió voluntariamente hacerlo, no es un gran sacrificio para quien le gusta, al contrario es una gran satisfacción, se acepta como una forma importante de estar en el mundo. Si se logra triunfar y las historias trascienden es de gran gozo pero si no lo hacen de forma destacada y reconocida, de cualquier forma uno se siente satisfecho con lo realizado es como lo decía el pintor mexicano Leonardo Nierman acerca de su obra plástica pero que bien cabe el ejemplo para la gente que se encuentra inmersa en el oficio de escribir.  La pintura no es completamente inútil, ni completamente necesaria, el pintor se entretuvo más en pintarla que los hombres en verla. 

Es importante no perder de vista que el aprendizaje juega un papel importante en todo conocimiento, nadie o muy pocos tienen la virtud de hacer las cosas a la primera, se necesita un cierto grado de especialización y esto se logra con el tiempo. En el caso de los instrumentos musicales podemos ejemplificar con el piano, muchos de los grandes concertistas se iniciaron a muy temprana edad no es el caso de la mayoría de los escritores, ya que en general la escritura, es un metalenguaje reciente en la historia del hombre.  El cerebro de los seres humanos modernos ya tiene un cierto grado de especialización y esto lo digo porque todos somos capaces de hablar, con ciertas excepciones, también somos capaces de leer y escribir. Sin embargo una minoría es capaz de escribir bien; esto último constituye  un ejercicio para quien se decide a ser escritor y está basado en tres factores fundamentales el ejercicio permanente de la lectura, y la práctica de la escritura constante, y estar consciente de que se requiere de paciencia para hacer una escritura de excelencia, y el tercer factor se brinda por la experiencia de vida, la observación de las cosas animadas e inanimadas, vistas, entendidas y analizadas desde otra óptica, reforzadas con las lecturas van desarrollando la imaginación y la creatividad. 

Cuando hablamos de la narración nos encontramos que no es cosa fácil de abordar, en principio debe ser selectivo, pero en la mente se tienen frases que le han conmovido, palabras claves, nombres de personas que le pueden servir para sus historias, nombres de calles, licores, comida, ropa, arquitectura, lugares, se dejan ver otras formas de concebir el mundo como la ciencia y otras manifestaciones artísticas, y para poder ordenarlas y categorizarlas para escribirlas con una prosa congruente, aparte de las experiencias cotidianas, de amigos, de familia, anécdotas, que por lo general juegan un papel importante dentro de las historias, la vida misma del narrador, todo esto hace que se dificulte la organización de todo y el tiempo sea mucho más largo, por eso no es de extrañar que los narradores sean más tardíos que los poetas. 

Pero regresando a los escritores que trabajan incansables en el oficio de las letras, una de sus mayores ilusiones es no tanto escribir mejor que sus predecesores, su máxima ilusión es llegar a ver lo que otros no han visto y eso sirve para escribir lo que otros no han escrito. 

Las historias cortas encapsuladas en un cuento muchas veces tienen que ver con los conflictos internos de un escritor que siguen rutas complejas expresadas por símbolos inconscientes, que a la vez se comunican con el inconsciente del lector. Esto pareciera ser algo mágico y misterioso, pero en realidad revela que se ha establecido un vínculo entre los dos y dialogan expresando lo que muchas veces no se dice de forma consciente, es un proceso atemporal, esa es una de las claves importantes que se desarrollan en un cuento o en una narrativa teniendo en cuenta la capacidad del escritor de darles forma por medio de un riguroso uso lingüístico de forma racional. Otro aspecto es el de evitar a toda costa el manejo intelectual ya que esto aleja a los lectores y hace las historias menos interesantes.  

Es muy corto el tiempo y mucho lo que se queda en el tintero, solo comentaré para finalizar lo siguiente: que no se debe olvidar, que la información cultural del hombre está fuera de su cuerpo, se encuentra en los libros, y que la creación literaria es un gran acto de libertad. Uno de los pocos actos que el destino, el azar o dios, como gusten comprender, les concede a veces a los seres humanos, si a ustedes se les concedió no lo abandone

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