(AR) Un enemigo silencioso 

 

Dedicado a mi tía Victoria. 

 

Díez años antes del mal llamado “descubrimiento de América”, se le hizo una pintura a Federico de Montefeltro, también conocido como Federico III. Exitoso mercenario del Renacimiento italiano, ganador de mil batallas, alcanzando el grado de Duque, entre sus aciertos no bélicos se encuentra la construcción de la más grande biblioteca de Italia después de la del Vaticano, con su propio equipo de escribientes. En el cuadro pintado en 1482 (año de su muerte) aparece con su armadura y leyendo un libro, si se mira detenidamente se pueden observar los estragos de la artritis en su mano izquierda.  

 En una época en donde solo el arte de las pinturas daban pistas sobre las costumbres, formas de vida y características físicas de las personas, estas obras nos sirven de punto de partida para seguir el rastro de esta enfermedad y el sufrimiento de los hombres y mujeres de todas las edades a lo largo de la historia humana. Tenemos el caso de Sandro Botticelli que pinta a un joven con su mano derecha apoyada en el pecho, pudiendo apreciarse que sus dedos están deformados, haciéndonos recordar la AR.  

 Las referencias escritas también nos ofrecen ejemplos de la enfermedad es el caso del emperador Constantino IX emperador del imperio romano que murió en el año 1055 a causa de un trastorno poli articular crónico deformante y severamente incapacitante.  

A la lista se suman cientos o miles de hombres y mujeres que sin tener una posición política o social privilegiada han sufrido los estragos de la enfermedad. 

1536 muere Desiderio Erasmo de Rotterdam, humanista, filósofo, filólogo y teólogo holandés, autor de importantes obras en latín, como los “Adagios” o fábulas, más de 800 refranes y moralejas de las tradiciones de la antigua Grecia y Roma, enriquecidas con comentarios sobre su origen y su significado. Toda una personalidad, se le realiza una pintura donde muestra la hinchazón de su mano, cuando se encuentra escribiendo. 

Aunque debemos de tomar con reserva las obras pictóricas por el estilo personal reflejado de estos artistas del medievo. 

Investigaciones recientes en paleontología nos indican que en los estudios realizados a fósiles humanos en el norte de nuestro continente y en la zona europea de Suiza se ha detectado la presencia de poliartritis erosiva en esqueletos que datan de una antigüedad de entre tres y cinco mil años. 

Con los avances científicos hoy podemos decir que esta enfermedad data de hace mucho tiempo, como vemos quizá miles de ellos, pero no es sino hasta el año de 1859 que la Artritis Reumatoide tal como se le conoce se da gracias a las investigaciones del médico ingles Archivald Garrod. 

Díez y ocho años antes de que se dieran los primeros pasos en firme para el tratamiento de la enfermedad, nace Pierre Auguste Renior, uno de los grandes de la pintura francesa, poseedor de un estilo impresionista, que a lo largo de su carrera artística de más de 60 años de los cuales los últimos veinticinco los vivió con un creciente sufrimiento a causa de la artritis que lo aquejaba, sus pies y manos se fueron dañando paulatinamente hasta el punto de quedar postrado en una silla de ruedas, con las manos totalmente deformadas, y un gran esfuerzo siguió pintando primero le sujetaron los pinceles, cuando esto ya no fue posible, en una posición sumamente incomoda utilizó los codos amarraron a ellos sus brochas, digno reconocimiento a su espíritu creador utilizando esa parte del cuerpo que no se rendía y continuaba haciendo bellas obras de arte. En ese periodo histórico inició la fotografía, haciendo aparecer imágenes casi de forma instantánea, los pintores de le época trataron inútilmente de competir, haciendo cuadros de un solo día, iniciándolos con los primeros rayos de luz y muchas veces terminándolos al atardecer, motivado por esa fuerza creadora Renoir pintó más de 6000. 

 En su última etapa, pinto sujetando los pinceles con la boca, alguna vez comentó ¿sabes? ¡Para pintar no necesitas la mano! 

En el año de 1995 en Holanda su nieto dio a conocer aspectos de la vida personal del artista y mostro fotografías desgarradoras del deterioro físico  que sufrió su abuelo. 

Pero no solo el, muchos de los hombres y mujeres, hemos tenido a un familiar o conocido cercano con los estragos de la enfermedad, este pequeño ensayo está dedicado a mi tía Victoria, que se fue consumiendo poco a poco, bella mujer que murió en plena lucidez víctima de la enfermedad.  

Quedan en el tintero muchos afamados, artistas, mandatarios, deportistas, escultores, políticos, el señor de la tienda de la esquina, el compañero de oficina, el policía, mi sobrina, el compadre, la señora que recorre las calles vendiendo flores, todos ellos sin quererlo ni buscarlo son víctimas del enemigo silencioso la Artritis Reumatoide.

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