ALFRED NOBEL, SUS LETRAS EXPLOSIVAS

El 21 de octubre es el día en que el inventor, químico, ingeniero y poeta Alfred Bernhard Nobel nació en el año de 1833, en Estocolmo, Suecia. También fue empresario dedicado a la producción de hierro y acero con los cuales fabricaba cañones y armamento. Desde muy pequeño fue educado esmeradamente en las ciencias y humanidades en el seno de una familia de ingenieros; desde muy joven dedicó mucho tiempo a la investigación y experimentación con explosivos creando una materia plástica llamada dinamita (1867) e inventó el detonador especial para dicho explosivo reduciendo el riesgo de graves accidentes al trabajar con ella.

Con un total de 355 patentes registradas dedicó toda su vida al estudio y la investigación de la ciencia, tal vez por esta razón nunca se casó ni tuvo hijos, sólo se sabe de dos relaciones formales que no llegaron a concretarse en matrimonio. Hablaba cinco idiomas: sueco, ruso, alemán, inglés y francés. Además tenía habilidades literarias, escribía poesía en idioma inglés y prosa. Gran académico estudioso de la filosofía dejó muchas notas acerca de esta disciplina en un libro negro que se encontró entre sus pertenencias, ahí menciona que la ciencia se basa en la observación de similitudes y disimilitudes.

Autor de una obra de teatro polémica publicada después de su muerte, que causó disgusto en gran parte de los sectores conservadores de su época por considerarla en contra del clero, quienes se encargaron de que la obra no saliera a la luz destruyendo casi todos sus ejemplares, excepto uno editado en sueco-esparanto, que se resguardó celosamente y actualmente ha sido editado y traducido a distintos idiomas.

Némesis es el nombre de la obra que causó tanto escándalo, narra la historia de la vida real de la duquesa Beatrice Cenci quien vivió una turbia historia de incesto y violaciones con su padre, ella fue ejecutada en 1559. El contenido de los diálogos es sumamente crítico de la posición de la iglesia, sus prácticas y encubrimientos, lo que condenó a la obra a desaparecer en la hoguera por órdenes del arzobispo luterano sueco Nathan Soderblom, quien irónicamente recibió el Premio Nobel de la Paz en 1930, pero afortunadamente no logró desaparecer este trabajo literario que sobrevivió a los embates del tiempo y el rechazo.

Nobel muere solo en su residencia de San Remo, Italia, el 10 de diciembre de 1896 a causa de un derrame cerebral. Antes deja establecido en su testamento el destino final de su gran fortuna, mencionan los biógrafos que fue para aliviar el peso en su conciencia por haber inventado explosivos y decide donarlo para premiar a los hombres y mujeres dedicados a servir a la humanidad.

 Testamento de Alfred Bernhard Nobel 

“El que suscribe, Alfred Bernhard Nobel, declaro por este medio tras profunda reflexión, que mi última voluntad respecto a los bienes que puedo legar tras mi muerte es la siguiente:

Se dispondrá como sigue de todo el remanente de la fortuna realizable que deje al morir: el capital, realizado en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyo interés se distribuirá anualmente como recompensa a los que, durante el año anterior, hubieran prestado a la humanidad los mayores servicios. El total se dividirá en cinco partes iguales, que se concederán: una a quien, en el ramo de las Ciencias Físicas, haya hecho el descubrimiento o invento más importante; otra a quien lo haya hecho en Química o introducido en ella el mejor perfeccionamiento; la tercera al autor del más importante descubrimiento en Fisiología o Medicina; la cuarta al que haya producido la obra literaria más notable en el sentido del idealismo; por último, la quinta parte a quien haya laborado más y mejor en la obra de la fraternidad de los pueblos, a favor de la supresión o reducción de los ejércitos permanentes, y en pro de la formación y propagación de Congresos por la Paz.

Los premios de Física y Química serán otorgados por la Academia de Ciencias sueca; los de Fisiología o Medicina por el Instituto Carolino de Estocolmo; los de Literatura por la Academia de Estocolmo y el de la obra por la Paz por una comisión de cinco personas que elegirá el Storthing (Parlamento) noruego. Es mi voluntad expresa que en la concesión de los premios no se tenga en cuenta la nacionalidad, de manera que los obtengan los más dignos, sean o no escandinavos.

Como ejecutores de estas disposiciones testamentarias designo al señor Ragnar Sohman, con domicilio en Befors, Verlandia, así como al señor Rudolf Lilljequist, con residencia en Malmskildnadsgatan 31, Estocolmo, y Bengtfors en las proximidades de Uddevalla.

A partir de ahora, es éste el único testamento con valor legal. Con él quedan sin efecto todas las disposiciones testamentarias anteriores que puedan aparecer después de mi muerte.”

París, 27 de noviembre de 1895.

mcarmendelfinqhotmail.com

Foto: Internet

 

 

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Publicado por

Maricarmen Delfín

LMI, articulista en medios digitales e impresos, ejerce actividad literaria y cultural.

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