Llueve adentro / Bernardo Cortés Vicencio

 

 

Lo sé

ella lo sabía. . .

la música, las palabras, los cuadros y el poema, mientras el mundo envejece, sin darle explicaciones del porqué se guardan utensilios olvidados en la vieja casa de la noche, a pocos centímetros del centro de la sala, hasta llegar al comedor.

 

Cómo decirle al Exilio que no hay lugar para un reloj

mientras sacude el resorte en la vitrina

cómo explicar este silencio  que va en cámara lenta

zigzagueando en los engranajes de su diminuta aguja con el tiempo

y el tiempo como una zona mecánica

o como un martillo

que explota como un quejido exactamente a la mitad

sin abrir la palabras

sin abrirlas y deletrearlas en  mi voz

o hacer un test asimétrico en la cara blanca del papel.

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