SOPLO DEL GOLFO / Autor: Eduardo Cerecedo

 

I

Se abren los muros, la infancia

atraviesa los pechos de la joven y una flecha

tensa el aire al romper el día por sus piernas.

Jadeos, son nubes colgando de la tarde

su aposento, abertura de tiempo que anima

al cielo su derrumbe.

 

 

 

II

 

El día poda  mi mano en viento suave,

que marca la ternura de  mis dedos, lejanía

de bosque acotada por el vuelo de oropéndolas

que fincan de presencias las ramas

para mover el agua que las vence.

 

 

III

 

El río es una torre que sostiene el vaivén

que se llena de pájaros.

caprichos de marzo por golpear a su paso

los brotes de luna cobijados bajo el manto

de niebla.

Laderas de amarillo temporal encierran

las piedras en el horno del día.

 

 

 

IV

 

A signo de tiempo, el papalote se hace

más cielo, es una veleta, desova en aire

de palomas al despuntar el viaje.

Espera que el sol haga lo claro de la tarde

en  su derrame. La altura un acceso más

de los cuerpos que el albedrío soborna.

 

 

V

 

La luna frondosa contiene a la tierra en temblor

de río, amarilla el paso de la noche con viento.

Un ligero puente traza la ciudad en luz;

las horas se detienen como haciendo breves

origamis, un poco de mar se restablece

para hacer del tiempo, soplo del golfo

en las palmeras.

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