LA PATRIA SÓLO TIENE PADRE Maricarmen Delfín Delgado

Antaño era costumbre en los mexicanos empezar  a envolvernos en los “colores patrios” al iniciar el mes de septiembre, “mes de la Patria”, adornando fachadas, balcones y  hasta los autos  y camiones, de los cuales desbordaba la cascada tricolor como el mejor ropaje de gala esperando la llegada de la gran noche para celebrar el inicio de la Guerra de Independencia, como se ha hecho desde 1812  cuando don Ignacio López Rayón hizo descargar sus armas al aire en Huichapan, Hidalgo, para recordar  la lucha que se había iniciado dos años antes.

Actualmente son pocos los ciudadanos que siguen esta tradición, el país ha sido cubierto por el manto de la inseguridad, la pobreza y la desconfianza, este lienzo ha perdido el color verde de la esperanza, el blanco de la pureza y sólo conserva el rojo de la sangre, un rojo muy intenso. La situación que vivimos los que formamos este racimo que nos une dándonos la pertenencia por colgar todos del mismo tallo, golpea como una ventisca que amenaza con romper lo que nos mantiene unidos a la gruesa rama formada por años de historia, llegando a ser un tronco con raíces tan profundas imposibles de arrancar.

Al hablar de estas fechas tan significativas para los mexicanos el primero que aparece en la escena independentista es Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte Villaseñor, mejor conocido por su primer nombre: Miguel Hidalgo y Costilla; su imagen idealizada por la historia contada desde la educación primaria lo ha hecho un parecer como un semidiós libertario alejándolo de su naturaleza como humano con aciertos y errores, con sentimientos y pasiones, con virtudes y defectos propios de un hombre común.

En el “Pueblo Mágico” de Dolores Hidalgo en el estado de Guanajuato, se encuentra la casa en la que vivió este criollo culto y adinerado desde 1803 hasta 1810, construcción típica y muy bella del siglo XVIII la cual era conocida como “Casa del Diezmo”; declarado Monumento Nacional por el presidente Benito Juárez en 1863. En 1946 se convirtió en museo albergando algunos objetos personales  que pretenden ser de Hidalgo como trajes sacerdotales, un estandarte de la virgen de Guadalupe, copias de algunos documentos independentistas, sus anteojos y un libro donde está registrado su bautizo.

En su interior se aprecia un patio central típico de aquellos años, rodeado por una serie de habitaciones habilitadas como salas de exhibición, cada una muestra las diferentes etapas de la vida del prócer como empresario, como agricultor impulsando el cultivo de la vid, su afición por la alfarería, por la apicultura y la crianza del gusano de seda. También se muestra al cura en su faceta de hombre de familia, con narraciones que se intercalan entre datos históricos del proceso de Independencia y fragmentos de su vida personal, la relación con sus hermanos, con sus amigos participando en constantes fiestas y tertulias culturales, hasta sus relaciones sentimentales con más de una fémina. Lo que me cautivó de esta casa es una vid enredada en el contorno de un arco del corredor, que ese momento estaba cargada con hermosos racimos de uva verde.

Como ya se hizo mención, don  Miguel Hidalgo era aficionado a la buena vida y sobre todo a las mujeres, de esta parte de su vida apenas han salido a la luz datos acerca de sus relaciones amorosas y los hijos que procreó con sus tres mujeres, ya que como no podía casarse por ser sacerdote nunca fueron sus esposas. De estas uniones clandestinas nacieron cinco hijos.

Entre 1780 y 1790 vivió en Valladolid con Manuela Ramos Pichardo, cuando el cura era catedrático en el Colegio de San Nicolás, de estos diez años de unión nacieron dos hijos: Lino Mariano Hidalgo Costilla y Ramos Pichardo, y Agustina Hidalgo Costilla Ramos y Pichardo. Al enterarse las autoridades del colegio de esta situación aunada a otros factores, fue destituido y enviado a Colima.

Su segunda “esposa” fue Josefa Quintana Díaz Castañón a quien conoció cuando lo mandaron al curato de San Felipe Torres Mochas, con ella tuvo dos hijas: María Micaela y María Josefa. Una tercera relación se dio en Guanajuato con Bibiana Lucero  con quien tuvo un hijo llamado Joaquín. En otra versión de la historia sentimental de este hombre se menciona a una cuarta joven llamada “Fernandita” con quien también tuvo descendencia. Sobre sus mujeres y sus hijos, se han hecho investigaciones por especialistas en Historia quedando en tela de juicio muchos datos por carecer de documentos que los avalen.

Algunas anécdotas sobre Miguel Hidalgo muestran un lado desconocido del “iniciador” de la Guerra de Independencia, como cuando convocó al pueblo para levantarse en armas pronunció estas frases: “¡Viva la religión! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Muera el mal gobierno! ¡Viva Fernando VII! ¡Viva América! ¡Mueran los gachupines!”, vitoreando al rey de España, de quien se pretendía separar a México.

Al ser nombrado Capitán General exigía constantemente se le llamara “Alteza Serenísima”. Tuvo diferencias muy fuertes con Ignacio Allende pues el cura era implacable con  sus enemigos, se dice que disfrutaba cuando se aplicaba la tortura a los prisioneros, avalaba  matanzas  y  saqueos. Después de dicha reunión Allende comenzó a llamarle el “El bribón”. En febrero de 1811 las tropas insurgentes fueron derrotadas en la batalla del Puente de Calderón y entonces Hidalgo fue tomado preso para evitar que continuara con sus “locuras”, se dice que durante este encarcelamiento Allende consultó a la Diócesis de Guadalajara sobre la posibilidad de envenenar al cura, Hidalgo estuvo enterado de ello.

Agustín de Iturbide, quien concretó la independencia de México el 27 de septiembre de 1821, fue pariente segundo por linea materna de Miguel Hidalgo y Costilla, quien  lo invitó a formar parte del ejército insurgente, pero él prefirió luchar con el Ejército Realista y fue pieza importante en las derrotas de las tropas de Hidalgo, Morelos y Mariano Matamoros, en contra de los españoles.

 

Otro personaje de la historia independentista también tiene lazos de sangre con Miguel Hidalgo, nos referimos a José María Morelos y Pavón, quien los une es un antepasado común, don Diego Ruiz de Cortés (nieto de Hernán Cortés). Morelos es su octava generación por línea paterna, o sea décima generación del conquistador. Hidalgo es la séptima generación de Diego Ruiz por línea materna, por lo consiguiente novena generación de Hernán Cortés. La chozna de Morelos era hermana del tatarabuelo de Hidalgo.

La personalidad del cura Miguel Hidalgo y Costilla era arrasadora, sus principales virtudes eran su simpatía y su inteligencia  a eso se debía su poder de convocatoria, pues la madrugada del 16 de septiembre de 1810 congregó a unos 600 hombres en el pueblo de Dolores, y no por sus virtudes militares que eran casi nulas. Por cierto Hidalgo no tocó la campana en la iglesia esa madrugada, fue el campanero llamado José Galván.

A Miguel Hidalgo lo consideramos el Padre de la Patria por encabezar el movimiento independentista, aunque no haya sido el primero en esta lucha libertaria pues en 1793 el clérigo Juan Antonio Montenegro lideró un grupo de inconformes en contra del gobierno imperialista de la Nueva España inspirado en las ideas de libertad de la Ilustración francesa, pero fue denunciado ante la Inquisición en octubre de ese mismo año y encarcelado durante doce meses mientras se llevaba a cabo su proceso. Durante este tiempo recibió el grado de doctor en Teología en la Real y Literaria Universidad de Guadalajara. Desistió de las ideas subversivas  mediante juramento y fue recluido en el Colegio de la Santa Cruz en Querétaro hasta día de su muerte.

Durante más de dos cientos años no hemos referido a España como “la madre Patria”, término que se usó desde la Conquista hasta las primera etapas de la Colonia para reflejar la relación  que tenían con la península ibérica los pueblos sometidos , sin embargo  hasta la actualidad se emplea para citar al país europeo. Patria es la tierra natal o adoptiva a la que está ligada una persona por su nacimiento, por vínculos jurídicos, históricos o afectuosos, con acervo cultural e histórico compartido; reflexionando ante esta definición, España nunca fue una verdadera patria para México ni mucho menos su gobierno virreinal se comportó maternalmente con sus pobladores, por el contrario fueron varios siglos de  maltrato en todos los ámbitos de la vida en la etapa colonial.

El “Padre de la Patria” promovió el divorcio con la “madre Patria” para separar a México de ella, creándose una nación que en sus primeros años trastabilló para organizarse, vivió luchas y  devastaciones, con hombres y mujeres comprometidos, de convicciones firmes, los que necesitamos en este tiempo que nos tocó vivir.

mcarmendelfin@hotmal.com.

Foto: Internet

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