Las manos 1 / Autor: Alberto Calderón P.

   Tocan mis dos manos tu cuerpo hasta llegar a la punta de tus extremidades superiores y siento un grato placer al entrelazar nuestros dedos. Escucho el tintineo de tus pulseras con aros dorados como una enigmática gitana hindú que en un movimiento sutil topan con la palma de tu mano. De tus dedos destaca la brillantez de tus largas uñas, tus manos, esas diestras y siniestras etruscas en otros momentos también dedicadas al trabajo, al movimiento vectorial, que bien lo ha creado la industria manufacturera para sus procesos industriales. Cuantas veces para desarrollar tus actividades te enfundaste unos guantes protectores y otros parecidos cuando el frío calaba o al participar de un festejo de alta alcurnia usaste unos de puño alto, pero ahora no, ahora siento esas manos libres que recorren surcos en todas direcciones dignos de una práctica quiromántica para conocer las líneas del amor, del destino o de la vida, pero al pensar que ésta pudiera ser corta me perturba y hace que mis manos suden, éso me molesta porque no podré hacer mis trucos de magia engañando al ojo con la habilidad de mis dedos.

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