Domingo de septiembre / Por Edgar Landa Hernández

 

Sol resplandeciente que nace en la inmensidad de un cielo,

¡domingo! día de asueto, día de descanso.

Campanadas que proclaman la homilía, tiempo de esperanza, tiempo de paz.

A lo lejos, familias se apresuran para escuchar el sermón.

Tiempo de perdonar, de expulsar rencores, tiempo de amar.

Campanas que tañen una y otra vez el tilín talan.

Rostros sombríos, otros más, pálidos; únicamente están.

Y en el púlpito, la autoridad eclesiástica, dice y proclama.

Algunos oran, otros espían, dicen, murmuran.

Por dentro, blasfeman, arden, no resisten al mundo pagano.

El tiempo gana la batalla, ¡la esperanza! en eso queda;

¡Esperanza!

La misa a terminado, “todos pueden ir en paz”.

Edgar Landa Hernández .

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