FRANCISCO EPPENS HELGUERA

Sobre el tegumento de los muros xalapeños descansan las imágenes de quienes quisieron dejar plasmada su memoria plagada de distintos mensajes, con tintes políticos, con voces que protestan, con afán de trascender; éstas son las más, pero hay una línea que las separa de las creaciones verdaderamente importantes plagadas de la esencia artística que su autor imprimió al plasmarlas aquí, en las murallas que hoy el tiempo y el desconocimiento las oculta de las miradas y la memoria de los que habitamos esta ciudad.

Algunas paredes y muros citadinos quieren decirnos algo, lo han intentado durante muchos años sin ser escuchados, sin que su pétrea voz alcance a penetrar nuestros sentidos, vislumbrando el tesoro que sobre su mineralizada piel descansa en espera de nuestra curiosa mirada. El paso cotidiano frente a ellos pareciera volverlos invisibles, mudos bajo protesta, algunos ya casi agonizantes por el descuido y nuestra indiferencia.

Xalapa cuenta con expresiones que talentosos artistas del mural imprimieron hace más de cincuenta años, verdaderos maestros del diseño y de la pintura a quienes no se les ha dado el lugar que merecen ya que su vida y obras son desconocidas por los que aquí vivimos. En la ciudad contamos con un acervo muy valioso compuesto por más de veinte murales aproximadamente, este dato varía de acuerdo al inventario que cada institución oficial e interesados en el tema tienen, pero lo que nos ocupa es rescatar del anonimato a los autores y sus obras para compartirlo con ustedes.

En la confluencia de la avenida Ignacio de la Llave con la calle Lázaro Cárdenas, frente al antiguo Hospital Ferrocarrilero, se encuentra el hermoso mural llamado “El Héroe de Nacozari” del maestro Francisco Eppens Helguera elaborado en 1958; es un mosaico de vidrio italiano multicolor montado sobre un muro de piedra volcánica, platicándonos con sus líneas la historia del maquinista Jesús García Corona que en 1907 salva de una potente explosión originada por el fuego en un vagón, al pueblo de Nacozari en Sonora al sacar  el tren de la ciudad, muriendo en la odisea.

Se aprecia la bella imagen de un hombre desnudo con rasgos indígenas, característica que Eppens resaltaba en sus personajes, cubriendo del fuego con su brazo a un caserío, acompañada por la mirada del águila devorando la serpiente. Este mural fue restaurado en 1998 por una asociación civil dedicada al rescate de obras de arte, sin embargo a la fecha pasa desapercibido por los transeúntes que desconocen su valor histórico y artístico.

Francisco Eppens Helguera (1913-1990), ilustrador y muralista nace en San Luis Potosí y se traslada a edad de siete años a la ciudad de México, donde ingresa a los catorce en la Academia de San Carlos para estudiar dibujo, pintura y escultura; con maestros como el pintor Enrique Ugarte y el escultor Ignacio Asúnsolo. Empieza su producción pictórica en los años veinte explorando nuevas formas plásticas pero más tarde se inclina por tomar como referente a la simbología prehispánica. Trabajó un tiempo en publicidad y escenografía con los directores Emilio “El indio” Fernández y Santiago “Chano” Urueta.

En 1935, con sólo 22 años, trabajó para los Talleres de Impresión de Valores y Estampillas (T.I.E.V.) donde obtuvo el reconocimiento por su trabajo en el diseño de timbres postales y fiscales, así como carteles para la Secretaría de Hacienda, por lo que ganó premios internacionales. Al empezar a crear murales convivió con Diego Rivera, Gerardo Murillo (Dr. Atl), David Alfaro Siqueiros, Clemente Orozco, Miguel Covarrubias y Enrique González Martínez, entre otros.

Creador de 80 murales emblemáticos en todo el país, entre los más conocidos están los de Ciudad Universitaria, el del Hospital Infantil, el del edificio central del PRI, en el Conjunto Habitacional Unidad Independencia IMSS y el del Teatro Morelos en Aguascalientes. Sólo tres murales están formados, uno de ellos es el nuestro.  Se imprimieron como una serie más de trescientas estampillas postales y timbres fiscales emitidos por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, cuando el pintor trabajaba para esta secretaría.

También produjo obra de caballete, una escultura en acero y mural de mosaico de vidrio titulada “La Industria Nacional del Acero” (1973-1974), ubicado en la Ciudad Industrial “Bruno Pagliai” en Framboyán, Veracruz. El acervo de Eppens comprende dibujos, gouaches y tintas finamente trazados a lápiz o lápiz conté.

Realiza carteles para la cinematografía, dibujo publicitario para las empresas Ericsson, Goodrich Euzkadi, Cervecería Modelo y Cementos Tolteca. Diseña para la revista “Lux” del Sindicato Mexicano de Electricistas portadas e ilustraciones; lo mismo para la revista “Más Caminos”.

El diseño del pintor Francisco Eppens Helguera se usa hasta la actualidad en banderas, sellos, monedas y documentos oficiales, ya que en 1968 el presidente Gustavo Díaz Ordaz ordenó un leve cambio en el escudo nacional para dar al águila un aspecto agresivo. En el periodo de Vicente Fox el emblema fue rediseñado caprichosamente, pero restituido con la llegada al poder de Felipe Calderón.

De personalidad tranquila y gran sencillez, que conservó hasta el día de su partida, un 6 de septiembre, pero con profunda sensibilidad artística deja una huella en el terreno de la expresión gráfica y de la iconografía mexicana inconfundible y única hasta nuestros días.

mcarmendelfin@hotmail.com

Foto : Maricarmen Delfín Delgado

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