Agujas verdes / Autor Alberto Calderón P.

 

A mi madre

 

Así son tus hojas pequeños mecheros naturales que silban con el aire entre sus puntas. Me dijeron que lo plantase madre cuando eras una niña en ese solar junto al viejo muro de piedra, contrastaba con los árboles frutales del pequeño huerto y las plantas de colorido esplendor. Sembraste una variedad de pino más antiguo del planeta con su garbo apuntando al cielo en forma de cono, ese tronco erguido que cada año engrosaba su corpulencia rebasó por mucho la casa de la abuela, ese vikingo de las estaciones y las nubes recordaba su origen nórdico.

En tus manos llevabas su vida, al sembrarlo crecieron juntos, primero brotó con timidez pero a medida que tomo fuerza se asomó por encima  de ese pequeño paraíso que ví por última vez cuando la conífera y tu eran jóvenes. Yo apenas contaba con ocho años, decidieron cortarlo, sorprendido pregunté el motivo que nunca encontré, al talarlo algo de mí se iba con cada tramo del alto pino que arrullaba con su silbido las tardes de otoño, pero sentía que tu perdías parte de esa niñez que dejaste atrás cuando apenas era una frágil rama perdida entre las hierbas silvestres.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.