“Guillermo Prieto: Memorias de mis tiempos.” / Por Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.

 

Realizar a través de lecturas un largo recorrido por la historia de las letras mexicanas es la mejor manera de conocer y comprender la historia moderna de nuestro país. En el presente año se están conmemorando centenarios de hombres y mujeres destacados en las letras y muy influyentes en la vida pública de México, el personaje que inaugura esta serie literaria es el escritor, periodista, historiador, cronista y político: Guillermo Prieto, de quien se recuerdan los doscientos años de su natalicio.

El intelectual comprometido es el que incide en la vida pública de una sociedad, Guillermo Prieto ha sido uno de los hombres de letras que más influyó para bien en la construcción del México post-independiente. Fue quince veces Diputado, una Senador, pero sus cargos y sobre todo su actividad pública nunca tuvo como propósito sólo vivir del erario. Prieto vivió para tratar de construir una nación soberana, democrática, republicana, laica, con instituciones sólidas apegadas a la ley, fue un hombre de principios y convicciones, de ideas liberales, muy cercano a varios Presidentes de la República como Bustamante, Barragán, Juárez, apoyó la Guerra de Reforma, pero se opuso a la reelección del entonces su amigo Don Benito Juárez.

La faceta de Guillermo Prieto como hombre de Estado es muy conocida y valorada, sin embargo, Prieto fue ante todo un hombre de letras, poeta, historiador, fundador de instituciones educativas, cronista por excelencia de todo lo vivido y sucedido en el México decimonónico, y es precisamente con su obra de mayor envergadura titulada: “Memorias de mis tiempos”, como recordaremos a éste ilustre personaje.

Las memorias están compuestas de dos capítulos que abarcan de 1828 a 1853, donde se narran diversos acontecimientos sociales, culturales, familiares, políticos, guerras y pugnas internas y externas vividas en México, en fin, leer las memorias es zambullirse en un abundante mosaico de conocimientos e intereses de la vida pública de nuestro país. Guillermo Prieto a toda costa trata de evitar ser el personaje central de las memorias, su objetivo primario es presentarnos a la sociedad mexicana de su época en todas sus facetas, pero, aun así, resulta inevitable no extraer los acontecimientos más importantes que marcaron la vida de éste prócer mexicano y que fueron determinantes para que hoy lo recordemos como un hombre de letras y como un estadista que luchó por hacer de México una gran nación.

En México una vez consumada la lucha de independencia se vivieron muchos años de inestabilidad e incertidumbres, severas luchas internas por imponer un gobierno centralista o federalista, en ocasiones triunfaban los centralistas, de un momento a otro un asesinato o un levantamiento armado les daba el poder a los liberales, esta situación de inestabilidad se veía reflejado en las vidas internas de las familias, el ejemplo lo encontramos en la propia familia de Guillermo Prieto, quienes en sus inicios representaban tener una vida estable, pero un motín los había dejado en la ruina y por si fuera poco en el año 1831 el padre de Guillermo siendo muy joven murió repentinamente, la inesperada muerte del padre provocó que la madre de Guillermo enloqueciera, esto implica que tenemos a un joven de 13 años prácticamente huérfano y viviendo en plena pobreza.

Desde muy niño Guillermo demostró tener un enorme talento para componer y recitar versos, el joven Prieto decidió ir a presentarse y pedir trabajo a Don Andrés Quintana Roo, quien para ese entonces era Ministro de Justicia y un hombre reconocido, respetado, y muy querido. Don Andrés además de tener una actividad muy activa desde los inicios de la lucha de Independencia de México, fue reconocido como un hombre amante de las letras, por eso el joven Guillermo pensó en él y el encuentro se dio de la siguiente manera:

“–¿Qué quieres, hijo? Di tu negocio. Entonces yo, como quien dispara una ametralladora balbuciente y tímido al principio, después animado, al último vehemente, le conté la muerte de mi señor padre, las ingratitudes de que era víctima de parte de sus relaciones aristocráticas, la locura de la señora de mi madre, mis sueños, mis aspiraciones, mi miseria y mis últimos desengaños, pero todo esto declamando, sollozando, reclamando piedad mi acento dolorido o haciendo participe a mi oyente de mis quimeras ambiciosas, llenas de fiereza y orgullo. Quiso interrumpirme el señor Quintana; yo no le permití, le vi conmovido, lloró con mis penas y se levantó al fin saliendo de la pieza y dejándome solo.

Volvió el sabio a su asiento, y sin duda para que me oyese su familia me habló de mi señora madre. Dominando su emoción el señor Quintana, pero vibrando las lágrimas en su voz, me dijo, dándome un puñado de monedas. –¡Ea!, muchacho, toma, llévale a tú mamá, socorre sus necesidades, y cuando necesites vuelve.

Tomé aquellas monedas, y las tiré con ira al suelo, sin saber lo que hacía. –Señor, no haga usted esto conmigo. Yo buscaba un padre; yo quería un amparo que me guiase, que me indilgase, que me hiciera apreciable, sabio, querido, como lo es usted. Y me trata como un pordiosero. ¿Es usted un mal hombre?”

El encuentro con Don Andrés fue fundamental para la futura vida del entonces joven Guillermo Prieto, consiguió trabajo en la oficina de Aduana, continuó sus estudios en el Colegio de San Juan de Letrán de México, al poco tiempo el joven siguió demostrando sus enormes cualidades para las letras, se rodeó de grandes compañeros amantes del arte y fundaron la “Academia de Letrán” presidida en sus inicios por el guía intelectual de ellos Don Andrés Quintana Roo, en estas memorias Guillermo Prieto nos cuenta lo que para él significó la “Academia de Letrán”  en la historia literaria de nuestro país.

Por ahora me permitiré hacer algunas ligeras reflexiones sobre la Academia de Letrán, para que se vea que no exagero en manera alguna su importancia, considerándola como una de las fuentes –acaso la más notable –de la literatura mexicana. Es cierto que no pueden citarse genios de primer orden como Shakespeare, Calderón, Cervantes, Byron, Goethe, y otros astros de primera magnitud, de otras naciones. Pero mucho fue que, por la primera vez, de un modo científico y concienzudo, se abrieran discusiones, se expusieran doctrinas y se fijaran principios, o ignorados completamente, o como sepultados en las librerías de algunos sabios. Pero para mí lo grande y trascendental de la Academia fue su tendencia decidida a mexicanizar la literatura, emancipándola de toda otra y dándole carácter peculiar.”

Finalmente, en estas memorias Guillermo Prieto nos regala una rica mezcla de géneros, en la lectura nos encontraremos con crónicas, relatos autobiográficos y biográficos, cuadros de costumbres, episodios nacionales, viajes, crítica literaria, con el nacimiento del romanticismo mexicano, las memorias representan ser un gran texto con aires de modernidad y que buscan literariamente una independencia e identidad nacional, tal como lo buscamos como nación. En la actualidad seguimos en construcción y vendrán otros episodios nacionales, sólo que sin los Guillermos Prietos en acción… “Ahí está el detalle”.

 

Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com

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