EL MEJOR PRESAGIO. UN MEJOR PAÍS / Por Akiles Boy *

 

En tiempos de desaliento y crispación social, cuando menos eso me acurre, la inspiración se ausenta o poco se manifiesta, parece anestesiada. Y cuando despierta, cuando se libera de la obscuridad, debe aprovecharse esa luz que nos llega de manera gratuita y fugaz. La realidad evidente es que vivimos en una sociedad polarizada, la mayoría de los ciudadanos marchan solos, aislados, hasta de los vecinos desconfiamos, a pesar de los años que nuestras casas y nuestros terrenos colindan. Un ambiente inseguro, con riesgo de convertirse hostil, más otros signos de la descomposición que crece, parecen ser los culpables y los mismos factores que han edificado este reciente escenario nacional de caos, de desánimo y de enfado popular.

Después de una extensa, larguísima para algunos, temporada electoral, con campañas tediosas hasta el cansancio, con los mismos partidos políticos, ahora unidos o asociados, más por conveniencia que por afinidades ideológicas, puro pragmatismo. Y por si fuera poco, con candidatos muy conocidos igual que su reputación, llegó por fin el día de la elección, “La más grande, inédita, histórica de este país”. Hago un paréntesis, para apuntar el descanso que significó para los mexicanos, la celebración del Campeonato Mundial de Futbol Rusia 2018, que aún no concluye, aunque para México terminó cuando se nos atravesó en el camino la selección de Brasil, para ubicarnos en el sitio de la mediocridad en el que se encuentra desde hace muchos años el deporte más popular de México. Otra vez, decepción, frustración, tristeza, coraje. Pero de vuelta a la testaruda realidad, eso es lo que tenemos, no lo que merecemos, dijeran los vendedores de ilusiones, sin embargo, lo cierto es que no alcanzó para más.

La jornada comicial del 1 de julio, crónica de un resultado anunciado, determinado y firmado por el mismo pueblo mexicano, es posible con antelación a las aburridas y onerosas campañas políticas, con más tintes de guerra sucia, que con ideas y propuestas convincentes para revertir el desorden y descomposición que imperan en la República, que dicho sea de paso, goza de un nada envidiable lugar en el ranking de los países más corruptos del mundo. El apabullante triunfo en la Elección Presidencial, de Andrés Manuel López Obrador con el Partido Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA, en alianza con el Partido del Trabajo, PT, y el Partido Encuentro Social, PES, solo sorprendió a sus adversarios y a las coaliciones que los postularon, incluyendo al independiente, además a los medios oficiales y oficialistas que se esmeraron infructuosamente en posicionar y lograr vender a sus candidatos y patrocinadores. Ni hablar, el repudio y hartazgo social terminaron sepultando al antes poderoso PRI junto con sus subsidiarios, así como poner freno al PAN, quien ya había sido alternancia, pero que prefirió mimetizarse con el primero y reproducir sus peores vicios y prácticas. Voto de castigo, como quiera llamarse.

El virtual Presidente de México, gobernará los próximos seis años con el apoyo de más de treinta millones de compatriotas que votaron a su favor, 53% de los sufragios. Una cifra que otorga plena legitimidad a su mandato, el que asumirá a partir del 1 de diciembre de este año. Ya puesta en marcha la etapa de transición. Por lo que se ve, absoluta disposición del Gobierno de Enrique Peña Nieto para una entrega recepción con claridad, sin contratiempos y en buenos términos, que agregaría, es deseable de frente a la nación, sin acuerdos o arreglos secretos. Por otro lado, López Obrador contará con mayoría simple en las dos cámaras, la de Senadores y la de Diputados en el Congreso Federal, que representa una ventaja para la aprobación de sus iniciativas de Ley, ya sea para crear o reformar.

Prudente y oportuno su llamado a la reconciliación y pacificación del país. La sociedad mexicana necesita transitar hacia un ambiente de distensión y concordia que le permita recuperar su ruta del progreso y desarrollo. En otra vía rápida deberán ir las acciones de combate a la corrupción y la impunidad. La inseguridad pública, otro tema de mayor importancia, es urgente atenderla con medidas de contención y de prevención al mismo tiempo. A estas alturas la especulación y los pronósticos negativos sobre el próximo Gobierno de la Republica, también están desatados. Las expectativas muy altas y los retos fenomenales. Serenidad y paciencia decía un super héroe de una famosa historieta mexicana. La fuerza ciudadana ya demostró su poder y en cualquier momento y contra quien sea podrá expresarlo nuevamente. El pueblo no entregó un cheque en blanco a Andrés Manuel y MORENA. En la siguiente entrega revisaremos lo ocurrido en nuestro querido Estado de Veracruz, seguro con más bríos. Hasta la próxima.
*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C

Un comentario sobre “EL MEJOR PRESAGIO. UN MEJOR PAÍS / Por Akiles Boy *

  1. David Steinpreis Cruz

    Lic. Te felicito por esta publicación llena de una veracidad profunda.
    Incluyendo el triste y real desempeño de la Decepción de Fútbol Nacional. Emplearemos el término acuñado de antaño: Jugaron como nunca, perdieron como siempre. Triste realidad nuestra.
    Un abrazo desde la CDMX.

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