¿MÉXICO A DONDE TE HEMOS LLEVADO? / Autor: Mario Millán Soto

 

 

Ayer, sí ayer fue, si la memoria no me falla, en unos portales de la capital oía un discurso patético no por el contenido sino por las veces de escucharlo, reiterado, incisivo, ya tedioso a mis oídos. Pero atento por si alguna tilde o error ortográfico en la dicción le escuchaba. No nada de eso, tan bien estudiada estaba esa perorata que no cambió un punto ni coma.

Mi absortés en el discurso fue irrumpida por un desaforado grito entre mi martillo y tímpano que me hizo reaccionar con mini salto para alejarme presto de allí. Omitiendo el reclamo oí: ¡Está pendejo! Puto Obrador.

Previo enterado de la existencia de provocadores contratados por la oposición no me enganché de inmediato con el viandante que mostraba todos los atributos de la ignorancia y características de una botella alcohólica deambulando por la sordidez del enervante.

Pero en la soledad de solitaria existencia  divague y me pensé Mario, ¿tú que fuiste profesor, este es el bicho que fue tu alumno? ¿Qué has hecho de tu país?

En la enorme distancia entre mis dos interlocutores, como eslabón pensé: un bruto y embrutecido pendejeando al hombre que para bien o mal será su presidente y que hablaba de los héroes, evidenciando la supina ignorancia de su contraparte, su antecesor que ponderaba a la Coca cola como un alimento necesario para los mexicano y que los sismos se medían por gramos y que 5 es menor que 1 recalqué  ¿Qué hemos hecho del país? Dejando a Bruto gobernar

Qué país tan diferente del que soñamos y al que tenemos y el que nos arrebatan los bolillos del norte. El honesto y el perverso son propietarios del mismo,  critican la amnistía que van a necesitar ellos dentro de poco tiempo, al populismo ponderaron cuando el señor de las botas dijo “soy el más populista de los populistas” memoria de teflón. Pero en la política todo se vale según parece hasta denostar enrareciendo el ambiente y propalando la división, el encono y la blasfemia entre hermanos. ¿Qué hemos hecho de México?

Todos los que vienen a mi país y lo conocen se enamoran de él, por eso los gabachos se han querido apropiar. Otrora Veracruzanos y Oaxaqueños los han detenido con pocas armas y muchos embriones de aves, exaltando el grito populachero y mundialista con raiza.

Todo el conjunto de amores y desamores, bellezas, fortunas y peligros, artes populares y elitistas, sismos, volcanes en erupción y huracanes, damas de mucho valor y otras de mucha belleza aun cuando bigotonas sean. Todo ello es nuestro México, premios Nobel y carteles delincuenciales, probos y traidores, maestros y curas redentores con botas vs copetes acicalados como faroles, con relumbrón por fuera pero vacíos y fatuos por dentro.

¿Qué hemos hecho del país? Lleno de ideología y religiones que luchan por arraigar o desarraigar a los hijos de quienes llegaron aquí antes que los invasores. Héroes y cobardes destructores de civilizaciones que crearon manantiales de sangre para un efímero reinado, embarazados de soberbia en desprecio por la vida ajena. Diosecillos de barro y oro.

Ahora cada joven prole como dicen las ladys de los pinos, o anciano letrado o cada indígena que es monolingüe menospreciado por esa condición, cada pareja enamorada, niño esperanzado, aquí en nuestro hogar entre santo y pecador ya no distingo quién miente más si el líder moral y prócer o el político truhan, si todos descalifican al otro.

El poeta dice ser mejor que los del otro grupo elitista, las religiones se arrebatan entre sí feligreses y se dicen mejores pero para lograrlo se apropian de un dios universal y dicen que es el mejor. Músicos contra músicos, Xalapeños contra Xalapeños, Veracruzanos contra sí mismos, Jarochos vs Huastecos, Mexicanos contra Mexicanos valientes de cocina, pero no reñimos a los que han saqueado este terruño, al que si le recuperásemos la mitad de lo hurtado desde siempre seríamos el país más rico; en todo lo benéfico.  No como ahora que somos primeros en lo nefasto según las organizaciones internacionales, a los que les respondió ya Sor Juana hombres necios que son culpables de lo que critican. Pues nos tienen apergollados con la deuda y los traidores. Fervientes promotores de odios, falsedad para tener privilegios, si al fin entendemos que hay una tierra solamente, demos un indicio de cambiarla.

Hoy, hoy estamos obligados a cambiar nuestro pequeño mundo; el que nos rodea está sucio, limpiemos la casa, no tenemos otra, barramos la basura, seleccionemos y reciclemos lo que sirve, niños imberbes quieren gobernar con triquiñuelas, opositores a la experiencia, ¿Qué hemos hecho del país? ¿Cuándo podremos unir experiencia y enjundia; Cayados y cetros, letrados e ignorantes?

Que no sea la bastedad de la ignorancia nuestro estado y que como dijera S. Alegría en Sudamérica, Que este mundo no sea ancho y ajeno o como Atahualpa las penas son de nosotros y las vaquillas son ajenas y aunque he tenido la suerte de nacer aquí, son más fuertes los odios en nuestra obscuridad mental que el valor de un grito ¡pero te peinas cunado! de la jarocha alegría.

¿Quién podrá ayudarnos? ¿El chapulín colorado? Otro ícono de la cómica estupidez, que igual recalca que el hambre no mata la ignorancia sí, aunque esta haga reír. ¿Un Riquín, un Gutierritos de (pan con lo mismo) o un abuelo con alternativa? ¡No! Esos no nos ayudarán ni lo harán, lo tenemos que hacer nosotros

¿Qué hemos hecho del país? ¡Eso! No hemos hecho nada, solo expectantes impávidos, viendo cómo nos roban y echan de la casa. Este es el único país, estado y ciudad que tenemos, y no es posible que unos cuantos malandrines nos apabullen con las amenazas de muerte, nosotros tenemos que cambiar al México que hemos dejado que otros destruyan, cambiemos nosotros y dejemos de ser tapetes de los reyezuelos.

No se vislumbra aun otro estado que no sea el que construyamos, reforestemos de jacarandas Xalapa, que vuelva a ser de las flores y hagamos que llueva café y lloviznas de arroz graneado, de popo en toneladas y visitemos a los jaraneros que nos muestran su cultura sin despreciar sus formas campesinas; porque nos guste o no nos guste son nuestros coterráneos y ellos también proveen.

Ya para terminar diré que no son el carácter y la humildad de algún gobernante el que nos sacará de este marasmo, ¡no! Primero hay que sacar al gobernante pernicioso y mentiroso que hereda y se enrola en el nepotismo.

El otro no nos hará el cambio, si son nuestros prejuicios los que nos hacen distantes de los ideales humanistas, por eso al preguntarme ¿Qué hemos hecho del país?

Mi respuesta es  ¡nada! Y en esto estriba  irresponsabilidad personal de no exigir que se hagan las cosas de acuerdo a la norma, con amabilidad y sin violencia de los que según nos deben cuidar y de los que hay que hoy debemos cuidarnos.  Preservar los valores literarios de los Mirón, de los Lerdo, de los Alfaro, Azueta, Totonacos etc. desdeñando a los vende patrias y entreguistas y seguir al poetas del cofre de Perote Ayokuan Kuechpaltsin. “A lo menos hagamos poesía y sembremos flores, porque mientras haya flores y haya árboles existirá el hombre”  ¡no! Los morenos no nos sacarán de este lamentable estado si seguimos en la fiaca.

¿Qué hemos hecho del país? Yo no sé tú.

 

Mario Millán Soto Xalapa Veracruz  08-06-20-18

 

 

 

 

 

 

 

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