BESOS EN LA FRENTE — En el campo de lavanda

Mi abuela se había encogido tanto con la edad que para darle un beso el mejor sitio, el más cómodo, el que estaba a mi altura de niña de diez años, era la frente. Un trocito de piel dura, pero suave, y que olía a galletas con vaso de leche porque siempre la iba a […]

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