LA ENVIDIA NO TIENE VACACIONES

 

Un artículo publicado en The New York Times por Gordon Marino que lleva por título “Como sentir envidia puede transformarnos, indica que un terapeuta le dijo que uno de los temas recurrentes en el ejercicio de su profesi´pn era precisamente la envidia.

 

“El dolor ocasionado por la fortuna de los demás” es una frase acuñada por Aristóteles quien describió así a la envidia. Lo peligroso es cuando la obsesión de esos dolores emocionales dan un paso más y se convierten en potenciales sentimientos de maldad. Quizá la solución definitiva no sea erradicar el sentimiento de envidia pero el conocimiento de cómo entenderlo uno mismo puede modificar y moldear esos sentimientos.

 

Nuestras emociones cuentan con validez y color en el universo en donde los celos, de ambición, de envidia o de generosidad forman parte de el. Sentirnos menos afortunados es un sentimiento desagradable, pero puede servirnos para sacar adelante nuestros proyectos o anhelos  y  fortalecer nuestra autoestima.

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