MILAGRO DE NAVIDAD / Autor: América Guerrero González

Bendito ocaso, regresan los cantos… esperaban su tiempo, pronuncian tu nombre, tu sagrado nombre, busco tus pasos en el verbo lento y se desborda el latido inquieto, escucho a la orilla del camino distintos tonos de cánticos celestiales, villancicos, la rama ondea entre la muchedumbre, los aldeanos felices salen a pedir posada, el portalito está listo.
Las miradas hoscas duermen, es época de navidad, época de milagros, todos recordemos el milagro más grande, el renacimiento de Jesús, ese niño que desde su nacimiento nos da muestra de humildad al nacer en un pesebre.
Todos lucimos nuestras mejores galas, nos perfumamos, caminamos, nos abrazamos, nos tomamos de las manos, somos muchos, nos volvemos uno en espiritualidad.
Vamos dejando en ese andar pedazos de amargura, de dolor, acampamos frente al Ara, nos protege, vamos llegando a la explanada dónde se encuentra representado el nacimiento con figuras de tamaño natural, elevamos oraciones a los enfermos, a los ancianos, a los indigentes, reflexiono sobre la navidad, ¿Quiénes recibirán milagros?, es el primer día de peregrinaje que acontece a la noche santa.
Hemos recorrido 8 días la vera del camino pidiendo posada, amanece el día, pido al primer lucero de la mañana un milagro de salud, es un gran día, todo es nuevo, parece un oasis, arrojé al mar lo dañino, mi corazón está dispuesto a amar a ser feliz y vivo el milagro maravilloso ¡la vida!
Prometo purificar mis acciones, mis palabras, me propongo derramar más ternura, misericordia, respeto, llegar a la gruta de los corazones y estar en sintonía con Jesucristo. Enriquecer la sonrisa para propagar la alegría en el mundo, distinguir a los ángeles vestidos de personas que nos guían por el camino del bien, agradezco los bienes y también los males, es regla divina.
Engracia no ha faltado un solo día, recorre las calles con la multitud, está decidida a abandonar la casa paterna en pos de una aventura con un chico de mala reputación, “drogadicto”, aunque la pretende otro joven de bien, ella quiere probar las delicias de la vagancia y de la libertad mal entendida.
Llega cansada a casa, ya tiene dispuesto todo lo que llevará, no sabe los designios de Dios.
Se dispone a dormir y empieza a soñar, más que sueño parece que está viviendo, lleva una vida de mendicidad en un lugar de mala muerte, entre gente inmoral, rodeada de otros que se drogan, tienen sexo sin pudor y en una esquina ve una joven tratando de practicarse un aborto introduciendo un alambre por los genitales, enajenada mira la actitud de los ahí presentes, parece que nadie se da cuenta de lo que pasa, se ve a sí misma vieja, cansada, harapienta, sola, con soledad en el alma y la entraña desgarrada y vacía por las malas acciones cometidas en su juventud.
La nube que cubre sus sentidos, por un momento se despeja, entra algo de Luz a su entendimiento, corre a socorrer a la joven que está a punto de cometer el asesinato del cual se arrepentirá toda la vida, la lleva a hospital en donde la chica reencuentra el camino, emocionada y arrepentida del rumbo que tomó su vida en el sueño, es que era tan real, el Niño Dios la devuelve de la pesadilla vívida y despierta decidida a cambiar su idea de irse a vivir con ese joven.
Engracia despierta agradeciendo a Dios por haberle mostrado lo que sería de su vida y espera con alegría el nacimiento de Jesucristo, el milagro de la navidad había llegado al corazón de Engracia que retomó y siguió su vida en unidad familiar con respeto a sus padres y a su persona.
Hoy es noche de amor nace el Niño Dios nos envuelve en su fuego, en su paz, pidamos que su Luz alumbre nuestros corazones.
Jesucristo nos da muestra de grandeza, escucha silencio y suplicas, otea desde el horizonte nuestras acciones, conoce nuestras angustias en esta humana existencia transgredida, clamemos humildemente, con libertad, pidámosle paz a tanta maldad.
Los invito a andar en peregrinación constante, llevar dentro del pecho felicidad y alegres canciones, vamos todos niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, participemos públicamente en esta ronda de amor, hagamos eslabón en cadena tomados de las manos, con calor humano, con diferentes timbres de voz, con la sonrisa a flor, olvidemos las dudas, las creencias, el color de la piel, la diversidad de costumbres y de género, seamos en esta navidad el pueblo de Dios, con calor humano coexistamos cual hermanos, diferentes pero hermanos, quitemos los abrojos del camino, las espinas, prosperemos como las flores, perfumemos de amor el camino y que todos los días renazca en nuestros corazones el amor, el amor filial, el amor erótico, el amor ágape. Gracias Gran Arquitecto del Universo por ¡La vida!
¡FELIZ NAVIDAD!

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