Felisberto Hernández / Tomado del blog Manantial entre Arenas

Aprende piano en 1920, las lecciones de piano de Clemente Colling suministran al alumno destreza y criterio estético. Al margen de sus virtudes musicales, En 1922 se entrega a una gira de recitales pianísticos. Por la misma época, el joven concertista conoce el entorno de Carlos Vaz Ferreira, un filósofo que será decisivo en la evolución intelectual del joven creador.

En 1929 Carlos Rocha le ayuda a publicar el Libro sin tapas, un fiel grupo de amigos propicia la entrada de Felisberto al mundo literario. En 1930 publica su tercer libro, La cara de Ana, y en 1931 sale de imprenta el cuarto, La envenenada, lo cierto es que aún no dispone de muchos admiradores en esta vertiente de su creatividad.

Los primeros síntomas de la leucemia que acabó con su vida coinciden con la segunda publicación de El caballo perdido, impresa en diciembre de 1963 por la Editorial Río de la Plata. Esa ambivalencia sentimental, donde se oponen el dolor propio de la enfermedad y cierta satisfacción por el reconocimiento de sus contemporáneos, van a acompañar al escritor hasta su muerte, el 13 de enero de 1964.

Escribió un gran numero de libros, reconocido tardíamente por los lectores latinoamericanos y europeos algo que recriminaba Juan Carlos Onetti al argumentar que no se encontraba dentro del imaginario libresco de estos, con una vida singular y cercano a una parte de su vida en la novela La muñeca rusa, es larga la historia del personaje, hoy recordamos la fecha de su fallecimiento y el mejor homenaje es leerlo

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