LYSISCA / Por Rodolfo Dondero Rodo Cusco, San Martín, Perú

La tarde empieza a decaer, cansada de tanto trajín en las calles, donde se tejen los destinos, y cuando el sol termina de despedirse, le pone un poco de rubor a las nubes que se esconden en las sombras; aparece entonces, caminado, con frescura de viento marinero, con la ondulación de las aguas en altamar, la bella Lysisca, cuya mirada brilla detrás del velo artificial del rímel con que peina sus pestañas.

– ¡Guapo…!

Es su palabra favorita con la que entabla rápida amistad, con quien demuestra interés en su figura deslumbrante de hembra, hembra de la calle, la que sin que se busque, se encuentra sin dificultad.

Su deambular nocturno por calles y bares, es de circuitos variados, algo así como para no aburrirse, primero un barrio, y luego otro, descansando los sábados y domingos, cinco días de trabajar arduamente, para llevar el pan a su hogar. Su madre sabe que es enfermera, y su hija, ignora de donde y cómo se financian los gastos de su educación.

En los cinco años que ejercía como prostituta, se había cuidado de hacerlo con astucia, buscando sus contactos entre personas que mostraran signos de tener un nivel cultural aceptable (así era como definía a quien tenía su automóvil y vestía con camisa y corbata) para su protección y como microempresaria, aseguraba de que se minimicen los riesgos.

Esa tarde había salido con la intención de hacer algo, que no la llevara por situaciones de las que tanto disfruta y le gustaba encontrar, es decir aquellas, donde la emoción se manifiesta con una alta carga de adrenalina; le gustaba jugar con fuego, caminar al borde del precipicio, lanzarse en ala delta, patinar sobre las olas del mar, jugar a la ruleta rusa y jugar en cuanto juego peligroso, pudiera proponer el acompañante, que le toque en turno.

Quería simplemente, hacer uso de sus conocimientos sobre el arte de despertar a Eros, haciéndolo irrefrenable y placentero, y así fue cómo se encontró jugando en una sesión privada de streptease, delante de un fogoso y medio ebrio político, que parasita en las fauces del estado.

Hizo las delicias del embriagado congresista, tocándole con suavidad desde la base de la nuca hasta los glúteos, siempre las zonas que no se pueden ver si no es mediante un espejo, pertenecen a la zona de misterio enriquecida por las terminaciones nerviosas, excitando y encendiendo sensaciones que se manifiesten en una oportuna erección.

Lysisca, mantenía la estrechez de su cintura y su esbeltez que en complicidad con la media luz, destacaba magistralmente, sobre todo cuando danzaba como ballerina, pudiéndose apreciar que sus senos permanecían rebeldes e incólumes, frente a la geotrópica fuerza de gravedad.

El abrazo y los intercambios de besos, favorecidos por la experiencia de la pareja, fueron por el camino que conducía directamente a un orgasmo bien logrado, de los que hay escépticos que no creen, pero que sí se producen, cuando la devoción por el placer, envuelve con furor a los amantes, que al olvidar sus inhibiciones, superan sus complejos…

Sobre la mesa, estaban servidos dos “Cuba libre”, que el congresista fue bebiendo en silencio, mientras se reponían del agotamiento con el que había concluido el encuentro sexual. Ella, lo contemplaba sentada en el sillón, era un niño grande y torpe manejando el teclado de la laptop y estuvo revisando sus correos, con aire de preocupación, hasta que le preguntó, como quien le hace una atención:

.-  ¿Te gustó…llegaste?

.-  Sí, mi rey eres un campeón, ¡Cómo no te conocí antes!


Regresó a su casa, pasada la media noche y se durmió sin dificultad; llegado el medio día, se empezó a despabilar para almorzar con su madre, contándole la historia de haber atendido en emergencias a un congresista, y que le había entregado su tarjeta como muestra de agradecimiento, invitándole a que postule como candidata de su partido, en las próximas elecciones…
Los encuentros del pecado de lujuria, se fueron haciendo más frecuentes, hasta que convirtieron a los amantes “ocasionales” en una pareja estable. Se habían llegado a compenetrar el uno con el otro en forma sorpresiva, salvando los inconvenientes, que significaban un escollo, incluido el estado civil del congresista, lo que les obligó a que alquilaran una habitación en el centro, cerca al Palacio Legislativo.

Más adelante ya divorciado el congresista, hizo a Lysisca su conviviente y empezó a sentir sensaciones de éxito, en sus intervenciones parlamentarias, pues además de amante ardiente, ella le fue trasmitiendo sus experiencias sobre los problemas de seguridad ciudadana, tráfico de drogas, pobreza, analfabetismo, corrupción, extorsión, trata de personas, y por otra parte tenía por añadidura la habilidad de trasmitir y comunicar, dando esta maravillosa performance como resultado, que la bella dama de la calle, sea reconocida como una gran asesora, despertando la envidia injustificada por cierto, de los dignos miembros de la Cámara Legislativa.
El congresista que fuera incluido en la lista de candidatos, por el único mérito de levantar en hombros a los líderes cuando había manifestaciones, pero que además de eso, lamentablemente no tenía otros talentos, empezó a destacar entre sus colegas que lo eligieron Presidente del Parlamento Nacional.


El prestigio ganado, no fue superado por ningún otro congresista, lo que le valió para volver a postular y nuevamente salir elegido. Lysisca vivía con su madre y su hija en una cómoda residencia; el nuevo status proporcionó a la estudiante los medios para educarse en un buen colegio, estando ahora en marcha, el proyecto de viajar para estudiar con una beca a alguna universidad del extranjero.

Lysisca dejó de ser tal, para convertirse en una respetable dama, que hoy alterna en las ceremonias oficiales, con su verdadero nombre, disfrutando sobre todo, de las recepciones que ofrecen las embajadas que obligatoriamente invitan: al congresista “y señora”, cada vez que celebran algún acontecimiento, como por ejemplo, las efemérides nacionales.

La felicidad que embarga a las esferas oficiales, dista mucho de los apremios y sinsabores por los que cada quien ha pasado antes que fuera ungido en su cargo. Esta felicidad, también dista mucho de lo que los electores pasan debido al descalabro económico, y el alto grado de corrupción que potenciado por el índice de criminalidad, azota sin piedad a millones de familias.

En una capital europea, se está preparando con esmero la instalación de la familia del ex congresista, a quien le estarían encomendando la representación diplomática de su país, con la curiosa coincidencia de la postulación a una vacante, para estudiar ciencia política y social, otorgada a su hijastra y también, a su retiro de la compleja palestra política.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s