TLAYOL / Por Mario Millán Tetelillas, Pue.

—¡Tlayol, Tlaaaayoool, Tlayol, muchacho! por donde andas, mis años ya no permiten buscarte con la rapidez con la que andas. Necesito hablar contigo mí nieto.

— Señora abuela Teosintli ayúdeme a cumplir con mi tarea no interrumpiendo mi trabajo. Yo su hijo, su nieto tlayol, cumplo con la tarea que hereditariamente me corresponde. Mientras camina la luna, la que ha pintado sus cabellos, la que tiene a su conejo en  la cara, cuénteme, ¿Me dio usted la vida? Abuela querida, mi amada y anciana Sikti.

—Nó nietecito. Hay en la historia de la humanidad dos animales y una planta que no existían, las que nuestros parientes chinos con cruzas de diversas aves con genes similares lograron crear: las gallinas. Los perros son los otros animales que modificados ahora dejan de ser los lobos de los que salieron. La única planta creada es tu madre Tlayoltsintli.

—Cuente abuela, cuente… ¿Así la crearon?

—Érase que de las galaxias lejanas venimos, aquí nada había, así que los gigantes comenzaron por encontrar alimentos selváticos, al habitar en las cuevas, comenzaron a almacenar lo que encontraban mientras había cosecha. Vieron entonces a los que después confundieron con dioses, que faltaba un alimento que no se descompusiera como las frutas, encontraron los frijoles, calabazas y observaron que no había cereales. Conjuraron a los valientes hombres que después de la gran explosión estarían dispuestos a modificar sus creaciones. Entonces cuando los tiempos no existían juntaron sus espíritus y decidieron crear a los hombres y sus alimentos.Tomaron el fuego divino como fragua, sacaron sangre de sus cuerpos, la semilla divina, la revolvieron con ceniza y tenían que proporcionarle un alma, así las semillas fueron encargadas de su secado a las hormigas rojas, sí, el tiempo se había detenido, sólo una estrella titilaba, las hormigas creyeron que esa estrella les robaría la semilla encargada, tomaron la determinación de esconderla, una hacía un pequeño agujero en la tierra y las otras las transportaron.

La niebla tendió su velo de tul sobre la cara de la tierra y amorosa proveyó sin saber lo que ocultó en ella.

De pronto las hormigas vieron que comenzaban a salir unas hojas, tomaron la costumbre desde entonces de cortarlas y llevarlas de vuelta para seguir ocultándolas pero no les fue posible por su descuido, hoy y por siempre lo harán esperando terminar su tarea.

Nació la primera planta de cereal, o sea Yo,

—¡Tú abuela! TEOSINTLI.

—Comencé a crear mis semillas pocas y aisladas, los gigantes las comieron y vieron que eran buenas y como tales luego las cocieron y con la masa crearon a los hombres, luego de hacerlo les dieron soplo de vida.

Los hombres se multiplicaron y por la forma de producir mis pocos maíces, con la luz de la mañana optaron por mezclarme, casé con varios patrones abuelos, hasta que después de muchos tiempos tuve hijos hermosos, blancos, amarillos, rojos, morados, que al irse casando entre ellos produjeron nuevas razas. Así nací y tú mi niño Tlayol llevas el nombre pensado lo que era bueno y sin querer las hormigas te dieron… CORAZÓN DE LA TIERRA

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