Lo bello en Grecia / Por Maricarmen Delfín D.

Grecia fue la civilización de la belleza, ha sido tal su influencia en los pueblos occidentales posteriores a ella que su cultura y su arte fueron el ideal clásico de estética. Compartían, en contraste con los egipcios, en todos los estratos sociales, su inquietud por la belleza, lo cual se refleja en un escrito de Apolonio de Herofila, que versa en uno de sus párrafos: “en Atenas no había mujeres viejas ni feas”.

Afrodita era su diosa que representaba a la belleza, a la lujuria y la sexualidad, y tenía sus propios festivales, las Afrodisias, que se celebraban por toda Grecia, pero particularmente en Atenas y en Corinto. En el templo de Afrodita, ubicado en la cima del Acrocorinto, las relaciones sexuales con sus sacerdotisas eran consideradas como un culto a la diosa.

Fueron los griegos los que difundieron por toda Europa gran cantidad de fórmulas cosméticas, de productos de belleza, promoviendo los baños como objeto de culto al cuerpo; en resumen, crearon el concepto de estética. Los cánones de belleza fueron variando a través de los diversos periodos de esta civilización.

A pesar de la modestia en la que vivían muchos griegos, éstos tenían un especial cuidado por su higiene personal. En el periodo arcaico a los niños se les enseñaba a nadar y a bañarse en ríos y en el mar. Durante la época clásica, las casas comenzaron a tener cuartos de aseo y pequeñas bañeras, hechas de barro, piedra o ladrillos. Éstas se llenaban con agua caliente y se vaciaban a mano.

También surgieron los baños públicos, lugares de encuentro y discusión, sólo para hombres, porque las mujeres no concurrían a ellos.

Las mujeres libres llevaban largas cabelleras (a diferencia de las esclavas, las cuales llevaban el cabello corto), a las que les solían dedicar diversos cuidados durante muchas horas del día, también se concedía mucho tiempo al embellecimiento con cosméticos y perfumes. Las mujeres libres se maquillaban para diferenciarse de las esclavas; solían prestarle especial atención a sus uñas y se rasuraban el vello corporal. La higiene personal contrastaba con la suciedad y el desorden de las ciudades. Por otro lado, los peinados de los hombres también fueron variando según el período de la Antigua Grecia.

La figura femenina era más estilizada y el color de la piel era muy blanco (considerado como signo de apasionamiento), para conseguir este efecto estético existían algunas fórmulas usadas por muchas mujeres de esa época. En base a los registros sobre este aspecto, indican que los griegos se limitaban en el uso del maquillaje ya que valoraban realzar la belleza natural, pero aun así utilizaron algunos cosméticos

El albayalde fue un pigmento que mezclado con miel utilizaban las hetairas griegas como mascarilla pues le confería al rostro un color blanquecino.

Las griegas utilizaban el kohl en los ojos, maquillando los párpados de negro y azul, además de algunas sombras hechas a base de ceniza de madera. Las cejas se perfilaban sin alargarlas, las mejillas se coloreaban carmín y los labios y las uñas se pintaban de un único tono utilizando henna. Las féminas de la época también llevaban el cabello suelto y rizado sobre los hombros.

De mucha importancia para los antiguos griegos fue la higiene personal, procurando los baños, generalmente usaban jabón de aceite de oliva procedente de Creta, miel para hidratar la piel y se auxiliaban con una pequeña espátula llamada estregil para exfoliarse.

Un aspecto importante para los antiguos griegos era la costumbre de perfumarse como parte de su dedicación a la belleza. Quienes primero elaboraron perfumes fueron los cretenses, y más tarde los griegos. También conseguían perfumes a través del comercio con el Antiguo Oriente, especialmente mirra e incienso. Las rosas eran preferidas y codiciadas por su exquisito aroma.

A nivel arqueológico se han ido hallando una amplia variedad de utensilios y elementos para el cuidado de la belleza; una muestra de ello son las bañeras, peines, recipientes y vasijas para aceites cosméticos y perfumes. Espejos, orquillas para el cabello y morteros.

Algunas de las sustancias que hoy se conocen y son usadas para el arreglo y cuidado personal tienen su origen en las culturas de la antigüedad, los egipcios utilizaban el polvo de alabastro como exfoliante, cremas antiarrugas a base de miel, sal, incienso, aceite de moringa y ciprés. Para limpiar el cutis se recurría a la leche y aceites mezclados con polvo de piedra caliza, mascarillas a base de harinas vegetales, cera de abeja para aclarar y alisar la piel, leche de burra mezclada con miel para hidratar la piel, aceite de sésamo para tratar flacidez, arrugas y estrías, esencia de jazmín, rosas y limón, baños depurantes con barro y arcilla.

Así constatamos que lo bello en Grecia sigue siendo lo bello en este tiempo y en este espacio.

mcarmendelfin@hotmail.com

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